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PINA BAUSCH

En "Todo sobre mi madre" aparecía un póster de Pina en "Cafe Müller" (pendía de una de las paredes de "la habitación del hijo" de Cecilia Roth). Yo entonces no sabía que esta pieza coreográfica sería el prólogo de mi siguiente película. En aquel momento sólo pretendía homenajear a la coreógrafa alemana.
Cuando terminé de escribir "Hable con ella" y volví a mirar el rostro de Pina, con los ojos cerrados, vestida con una exigua combinación, los brazos y las manos extendidas, rodeada de obstáculos (mesas y sillas de madera) no tuve duda de que esa era la imagen que mejor representaba el limbo en el que habitaban las protagonistas de mi historia. Dos mujeres en coma, que a pesar de su aparente pasividad provocan en los hombres el mismo solaz, la misma tensión, pasión, celos, deseos y desilusión que si estuvieran erguidas, con los ojos abiertos, y hablando como cotorras.
Por esa época vi en Barcelona "Masurca Fogo" y quedé prendado de su vitalidad y optimismo. Su aire bucólico y esas inesperadas imágenes de dolorosa belleza, que como a Marco, a mí me hicieron llorar de puro placer. Sin olvidar el "principio de los suspiros", el cual he tenido que dosificar por cuestiones narrativas, me refiero al principio de la pieza:
Sobre un escenario diáfano aparece una mujer (Ruth Amarante) con la melena suelta y un vestido de flores hasta los pies. Coge un micrófono tipo años 70 y se lo acerca a la boca. Da la impresión de que va a ponerse a cantar o a hablar, pero no hace nada de eso. Después de llenar sus pulmones de aire en un silencio lleno de suspense, emite un largo y hondo suspiro. Al que seguirá otro suspiro.... y otro.
"Masurca fogo" se inicia con la tristeza de Benigno ausente (los suspiros) y reúne a la pareja superviviente (Marco y Alicia) alrededor de una misma emoción bucólica: varias parejas bailan en el campo al ritmo de una mazurca caboverdiana, acompañados también por el sonido de una pequeña cascada de agua que nace como un milagro de la hierba en su esplendor.
Si se lo hubiera pedido a propósito no habría obtenido nada mejor. Pina Bausch había creado sin saberlo, las mejores puertas por las que entrar y salir en "Hable con ella".

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PINA BAUSCH