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"Hable con ella" cuenta una historia íntima, romántica y secreta, salpicada de unidades independientes y espectaculares. Me refiero, además de las corridas de toros y de la inclusión de "Amante Menguante", a la colaboración y presencia de Caetano Veloso, el cual canta en directo "Cucurrucucú paloma", a Pina Bausch, coreógrafa de "Cafe Müller" y Masurca Fogo, piezas con las que empieza y termina la película. También me gustaría agradecer la vuelta al escenario de "Cafe Müller" de Malou, miembro del original Wuppertal Dance Theater, actual profesora de sus alevines, y que por pura generosidad volvió a revolcarse por el escenario para mayor emoción de todos.

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AMANTE MENGUANTE

Es la síntesis de una película muda, incrustrada en mitad de la narración de "Hable con ella". La decisión de que fuera muda y en blanco y negro se debe a que es el último género descubierto por Alicia, antes del accidente. Afición que Benigno hereda de ella.
Como la película no existía tuve que hacerla. Yo ya tenía escrita la historia de un hombre menguante, mucho más extensa que la intercalada en "Hable con ella". Originalmente era una historia de amor y de suspense. El hombre que mengua, después de abandonar a Amparo, la bella científica, vuelve al hogar, junto a una madre despótica con la que no se trata desde hace años. La ocasión le sirve para reconciliarse con ella. Cuando Alfredo mide sólo unos cuantos centímetros se instala dentro de sus juguetes y vive rodeado de sus fetiches juveniles (libros, comics, etc). Entre las páginas de uno de sus libros favoritos descubre una carta de su padre muerto; aunque va dirigida a él, Alfredo nunca la recibió. En ella el padre muerto le alerta sobre la locura creciente de su madre y le advierte que si le ocurriera algo, su madre sería la responsable… La madre intuye que Alfredo ha descubierto que ella mató al padre… Alfredo vive dentro de su tren eléctrico del cual no quiere apearse por miedo a la madre…

En un acceso de furia la madre le persigue vagón por vagón… En ese momento aparece Amparo (después de descubrir donde vive la madre). Salva al pequeño Alfredo y se lo lleva con ella al hotel Youkali donde se hospeda…
De toda la melodramática historia, por razones evidentes, sólo he dejado el principio y el final. He disfrutado mucho haciendo ambos fragmentos, hacía muchos años que soñaba con la imagen del amante paseando por el cuerpo de su amada, como si fuera un paisaje. Y ya la tengo.

Para ambientarme en el lenguaje del cine mudo, volví a ver mis películas mudas favoritas, Griffith, F. Lang, Murnau, T. Browning..."Amanecer" fue esencial. Quería ser fiel a la narrativa y la forma de la época, encontraba más atractivo luchar por la fidelidad que saltarme las reglas. Exceptuando alguna licencia inevitable, todos los planos se hicieron con trípode, no he utilizado un solo travelling, el cuadro está compuesto con mucho aire por arriba, los actores irrumpen en el fotograma, el atrezzo es auténtico de mitad de los años veinte y la actuación rigurosamente expresionista, con mucho cuidado por sortear los riesgos de la sobreactuación. Fue una suerte que tanto Paz Vega como Fele Martínez se situaran sin esfuerzo en esa tesitura tan próxima a la parodia sin caer nunca en ella. Su interpretación naïf, tragicómica y certeramente expresionista se debe exclusivamente a su intuición y talento.
La música también es un elemento clave. Yo no quería un típico piano, que es como se muestran en la filmoteca las películas mudas. Alberto Iglesias me propuso la idea de un cuarteto; lo encontré ideal porque si hay un tipo de composición que Alberto domina es el cuarteto. Debo confesar que el resultado me tiene conmovido. En la mejor tradición de cine musical, la melodía se funde con los movimientos de los actores, les da voz, no sólo a los actores, sino también a los letreros. Los pocos textos que aparecen adquieren voz, ritmo y movimiento con la música. Están vivos. Pero sobre todo, la música sitúa la historia en el terreno de la emoción, y evita brillantemente el peligro de la obscenidad y lo grotesco, tan próximos ambos en una historia como la del "Amante menguante".
Gracias a Paz Vega, Fele Martínez y Alberto Iglesias, "Amante menguante" se convierte en una ensoñación lírica, emotiva y honda, a pesar de su aparente ligereza.

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AMANTE MENGUANTE