VUELVE A CRÍTICAS DE E.E.U.U. Y REINO UNIDO
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La nueva y deslumbrante película de Pedro Almodóvar trae a la mente la legendaria cita de Kipling que tan a menudo saca a colación el director Michael Powell: "El arte es único, como único es el hombre". Esto llevó a Powell a la creencia de que el Cine era la forma artística que podría aunar el resto de manifestaciones del arte, de ahí su teoría de "El Filme Compuesto" y sus innovadoras traducciones al cine del ballet Las Zapatillas Rojas y la ópera Los Cuentos de Hoffman. En Hable Con Ella, Almodóvar frena su provocativa narrativa cinematográfica para incorporar una larga secuencia de danza o una canción íntegra interpretada en un concierto, cuyos asistentes son sus personajes, de pasión como amor y de amor como el salto más elevado de de fe de todos ellos.

La metáfora narrativa que Almodóvar elabora para esta exploración va a generar, con toda seguridad, cierta controversia. En Hable con Ella hay dos protagonistas, el avispado enfermero Benigno (Javier Cámara) y el enigmático y cerrado, casi hipersensible Marco (Dario Grandinetti), ambos enamorados de sendas mujeres que viven en un prácticamente irreversible coma. Benigno es el enfermero de la bailarina Alicia (Leonor Watling); su tierna manera de atender todas y cada una de sus necesidades es digna de encomio. Éste aconseja a Marco, cuya pareja, la torera Lydia (Rosario Flores), ha quedado incapacitada merced a una grave cogida durante una faena. Le da consejos acerca de cómo hacer lo mejor por alguien que no sabe ni que existe. Uno de los primeros consejos de Benigno es el título de la película.

Nuestra opinión de Benigno mejora, no obstante, cuando descubrimos cómo llega a tener la responsabilidad del cuidado de Alicia y aumenta para bien aún más conforme avanza el filme. Habrá a quien le produzca escalofríos, mejor que mejor. No creo que Almodóvar, cuyas películas siempre flirtean con lo inadmisiblemente escandalizante (recuérdese el cómico secuestro de Átame), pretenda alienar, sino más bien provocar. Es un filme complejo que, al final, es más cálido que frío, de esos que la gente hablará con el paso del tiempo.
(Glenn Kenny, PREMIERE, EEUU, 22 de diciembre de 2002)


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