VUELVE A CRÍTICAS DE E.E.U.U. Y REINO UNIDO
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La última película de Almodóvar, la resplandeciente e intensamente personal Todo Sobre mi Madre, terminaba con un telón color salmón abriéndose para dar paso a un escenario oscuro. Hable con Ella comienza con el mismo telón abriéndose en dos para dar paso a una interpretación de una cautivadora pieza de danza de Pina Bausch, Café Müller.

Benigno (Javier Cámara) es un enfermero modélico en El Bosque, una clínica Privada especializada en el cuidado 24 horas de pacientes en coma. Tras veinte años de soledad atendiendo a su madre postrada en cama, Benigno da sus primeras y ansiosas bocanadas de vida. Es muy popular entre sus colegas, especialmente para una compañera (Mariola Fuentes) que está enamorada secretamente de él, y él muestra entrega, ternura y cariño con sus pacientes. Benigno está especialmente ligado a Alicia (Watling), una bella y joven estudiante de ballet que sufrió un accidente de tráfico que la ha sumido en un estado vegetativo. Sin que los administradores del hospital lo sepan, Benigno conocía a Alicia con anterioridad…

Marco (Grandinetti), es un famoso escritor de guías de viajes, enfermo de nostalgia de su antiguo amor, Ángela, una rehabilitada toxicómana, fiel compañera en sus viajes. Ahora, muchos años después de su separación, a Marco se le siguen saltando las lágrimas tan sólo con su recuerdo. Su nueva novia, Lydia (Rosario Flores), única torera profesional de España, ha despertado paulatinamente la pasión de Marco por los viajes. Sin embargo, su felicidad se ve pronto truncada por una cogida de Lydia en el ruedo que lleva a su ingreso para inmediato tratamiento en la Clínica El Bosque. Marco monta guardia al lado de su cama pero su devoción es tan sólo un mecanismo de defensa para eludir los problemas y preocupaciones de su relación y la reaparición de la vieja llama de Lydia, El Niño de Valencia (Adolfo Hernández).

Como en Todo Sobre mi Madre, Hable con Ella revela a un Almodóvar contemplativo, llevando las riendas de su toque personal como director hacia una larga y fluida conversación entre personajes. Curiosamente, son hombres ahora el centro de atención, como en Matador, La Ley del Deseo y Carne Trémula, pero las protagonistas femeninas son intrínsecas a su sufrimiento y, finalmente, a su redención.

Cámara y Grandinetti están soberbios, el primero con cierta feminidad, que lleva a sus colegas de trabajo a cuestionar su sexualidad; el segundo, está basado fundamentalmente en expresiones de cara para transmitir su acerbo de emociones de su alter ego. Ambos trabajan con mesura, casi sin esfuerzo, y se vislumbra cierto afecto en las escenas finales que tienen juntos que tira del corazón. Watling está luminosa, incluso en las escenas de hospital donde permanece inmóvil. Su cuerpo parece irradiar vitalidad, y Flores emana la acerada determinación de una mujer que ha soportado estoicamente el chovinismo y escarnio de sus compañeros matadores.

El guión de Almodóvar tiene una calidad lírica peculiar, especialmente en los momentos sosegados, como una sencilla escena en la que dos personas se sientan en la parte de atrás de un coche en silencio y que habla por sí misma. La cronología fracturada funciona a la perfección, con destellos de futuro y pasado que forjan la cadena de sucesos que unen a Benigno y a Marco.

El filme incluye una secuencia de siete minutos de una película muda creada a propósito en blanco y negro, titulada El Amante Menguante, en la que Almodóvar se lanza a la narrativa de una de las escenas más angustiosa del filme. Imágenes de un joven recorriendo el cuerpo desnudo de su amada que sugiere fantasía y frivolidad, pero que claramente encierra una verdad impactante e inefable que proporciona a Hable con Ella una conclusión inesperadamente dramática. Una de las mejores películas de almodóvar hasta ahora.
(ATTITUDE, Reino Unido, agosto de 2002)


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