|
EL CALOR DEL COLOR
También doy la bienvenida a mi filmografía
al director de fotografía, Javier Aguirresarobe,
al que no tuve que explicarle el calor del color, porque
desde el guión intuyó la historia con
la misma luz que yo. Sobre todo en localizaciones como
la clínica, que el cine ha mostrado tantas veces
y donde yo quería evitar la convención.
Nada de frialdad, ni tonos azulados, le dije a Javier.
Esta clínica es un lugar donde los personajes
pasan la mayor parte de su tiempo, viven en ella, es
como su casa. No quería que el espectador encontrara
una atmósfera de dolor ni enfermedad. Lo que
quería era mostrar la cotidianidad de unos seres
que habitan en ese lugar. Pintamos las paredes de siena-mostaza
y los pasillos de verde agrisado con una especie de
raya acolchada naranja a un metro del suelo. Esta era
mi idea, curiosamente en "Bullit" sale un
hospital que luce los mismos colores.
Dice la biografía de Strindberg que Kafka se
refiere a él de este modo: "No lo leo por
leerlo, sino para estrecharme contra su pecho".
Para mí "Hable con ella" es (perdonen
la cursilería) el abrazo que quisiera darle a
todos los espectadores, hundirme en el pecho de cada
uno de ellos como Lydia se hunde en la espalda de Marco,
en la fiesta. Y los abrazos deben ser calientes, y cálida
la luz que los ilumine.
|