AUTOENTREVISTA

     

Pregunta- A partir de ahora habrá que decir que además de buen director de actrices, también lo eres de actores... Los protagonistas de "Hable con ella" son dos hombres y los actores que los interpretan están espléndidos.
Respuesta- Me alegra que seas tú quien lo diga. En efecto, Javier Cámara y Darío Grandinetti están soberbios en papeles bastante complicados. La fama de buen director de actrices la aceptaba (por mera educación), pero es uno de tantos tópicos sobre mí..

Pregunta- Por eso lo menciono…
Respuesta- Claro... olvidaba que la entrevista era tópica. En cualquier caso, "Hable con ella" no es mi primera película con protagonistas masculinos. "Carne trémula" es una historia testicular, "Matador" y "La ley del deseo" eran también historias donde los hombres determinaban la acción, en "La ley…" incluso la chica (Carmen Maura) también era un hombre...

Pregunta- ¿Con quién disfrutas más?
Respuesta- ¿A qué te refieres?

Pregunta- ¿A la hora de trabajar, con los actores o con las actrices?
Respuesta- Cuando están maravillosos y consiguen que me olvide que soy el director y el guionista, disfruto por igual y mucho. A lo largo de 14 películas reconozco que he encontrado mayor cantidad de buenas actrices que de buenos actores, pero también es cierto que he escrito más papeles femeninos que masculinos o neutros.

Pregunta- Está claro..
Respuesta- En otro terreno, el de la escritura, y siempre generalizando, creo que las mujeres me inspiran comedias, y los hombres tragedias.

Pregunta- ¿Por qué no haces más comedias?
R- Porque no me salen los guiones. Pero lo voy a forzar…

P- ¿Se puede forzar un guión, los elementos que lo componen y el tono?
R- No. O no se debería, si exceptuamos los documentales y las películas biográficas.

P- ¿A qué genero pertenece "Hable con ella"?
R- No lo sé. Solo sé que no es un western, ni una película de agentes de la CIA. Tampoco es de James Bond, ni de época.

P- Algo de época sí que hay...
R- Es verdad, siete minutos para ser exactos, que transcurren en el año 1924.

P- Esos siete minutos están dando mucho que hablar...
R- A pesar de ser mudos... En mitad de la película, el enfermero Benigno (Javier Cámara) aprovechando una de las escasas noches que tiene libre, va a la filmoteca a ver una película muda española: "Amante Menguante". Muestro unos siete minutos de ésa película...

P- ¿No es arriesgado interrumpir la narración general para meter otra muy distinta, a no ser que sea un flash back de los mismos personajes...?
R- No, no es un flash back, es una historia independiente... Y sí es arriesgado. Mucho…

P- ¿Y no teme que el espectador se desconcierte, o se disperse?..
R- Ahora que la he terminado no, pero mientras la rodaba estaba acojonado. Hasta que no he tenido las dos historias montadas juntas no he podido dormir tranquilo. El fragmento que incluye desde que Javier va a la Filmoteca hasta que termina de contarle la película a la yacente y lejana Alicia (unos diez minutos de metraje) es uno de mis favoritos.

P- ¿Cuál es la razón de este "desvío" de la historia central?
R- Es un desvío aparente, porque la historia del enfermero no se detiene durante esos minutos sino que se solapa y se funde con la del "Amante menguante". De todos modos, la razón original "cuando estaba gestando el guión" era que la película muda me sirviera de tapadera.

P- ¿Para tapar qué?
R- Lo que realmente está ocurriendo en la habitación de Alicia. No quiero mostrárselo al espectador, y me invento "Amante menguante" para taparle los ojos. De todos modos, el espectador se enterará de lo que ha ocurrido al mismo tiempo que el resto de los personajes. Es un secreto, que me gustaría que nadie desvelara…

P- A eso se llama manipulación...
R- Es una opción narrativa, y no precisamente sencilla, por esos estoy contento del resultado…

P- En cualquier caso no es la primera vez que tus personajes se explican a sí mismos a través de otra película. Por ejemplo, en "Tacones Lejanos"...
R- Victoria Abril le gritaba a su madre, Marisa Paredes, una escena de "Sonata de otoño" para explicar el amor y el odio que sentía hacia ella, un amor y un odio tal que incluso la habían impulsado a matar. En "Matador" los protagonistas entran precipitadamente en un cine, (ella huyendo de él) donde se proyecta "Duelo al sol", en la pantalla pueden ver el que va a ser su final. En "Carne Trémula" cuando Liberto Rabal y Francesca Neri se pelean, en la televisión emiten "Ensayo de un crimen" de Buñuel. El título de la película de Buñuel da título al capítulo "Carne…" Y sus imágenes anticipan dos elementos que después aparecerán en la mía, un hombre sin piernas (el personaje de Javier Bardem acaba después de esa escena en una silla de ruedas, en "Ensayo…" era un maniquí al que se le desprendía una pierna) y el fuego que atraparía al personaje de Angela Molina cuando Liberto rompe con ella (en "Ensayo…" era el horno en el que Archivaldo de la Cruz quemaba un maniquí idéntico al personaje que interpretaba Miroslava. Casualmente, años después la actriz murió en la realidad dentro de un coche ardiendo).
Para mí las películas que veo se convierten en parte de mi experiencia, y las utilizo como tal. No hay intención de homenajear a sus autores, ni de imitarles. Son elementos que interactúan con el guión como parte de él. "Contar las películas" es algo que tiene que ver con mi biografía. Y no me refiero a un cineforum o la típica discusión sobre cine (eso lo odio). De pequeño recuerdo que les contaba las película a mis hermanas, pero películas que habíamos visto juntos. Yo me excitaba con el recuerdo y mientras se las narraba me las reinventaba, realmente estaba haciendo mi propia adaptación y a mis hermanas les gustaban más mis versiones infieles y delirantes que la película original. Recuerdo que en esas horas de tiempo detenido (sentados en el patio ellas cosiendo, o reunidos en la mesa camilla alrededor del brasero) ellas me pedían: Pedro, cuéntanos la película que vimos ayer…


Fotos de Miguel Bracho ©