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Háblanos
de los encuentros del backstage durante la ceremonia. El encuentro
más curioso o más absurdo.
P.A.:
Yo hace tiempo que no encuentro nada absurdo. Coincidí
detrás, al bajar a la rueda de prensa en el ascensor,
con Adrien Brody y Nicole Kidman. Y Adrien, Adrián
en español, estaba con esa cara mirando al Oscar y
yo le decía: es real, es tuyo. Él nunca hubiera
pensado que ese Oscar era para él. Era el quinto, nadie
apostaba por él y verdaderamente Brody fue la gran
sorpresa de la noche. Ya durante el discurso, y luego después,
esa cara de estupor no le desapareció en toda la noche.
Y
Nicole estaba muy nerviosa, yo creo que es una mujer nerviosa
que sólo se tranquiliza cuando está delante
de una cámara, lo cual habla muy bien de ella como
actriz. Cambia la cara... yo la he visto en muchos premios
porque hemos coincidido, por lo menos como nominados en casi
todos, y es una mujer que mira distinto, que tiene otros ojos,
que tiene otra imagen, otra cara, que tiene otra expresión
cuando es Nicole Kidman que cuando está trabajando.
Es un cambio muy radical y cuando salimos del ascensor alguien
le dio, no se porqué, un sobrecito de esos plastificados
así cuadrado que más bien parecía un
envase de preservativos y dice "Oh my God", como
diciendo: "Me da que no tengo reputación".
Todo el mundo sabe que está soltera y sin compromiso
y que no le vendría mal una alegría la cuerpo,
y "Fix your body", que es lo que le dije. Era como
decir que tuviera un avería y ella no encontraba ningún
sentido a aquello. Pero resultó que el sobrecito eran
¡mentas! Eran dos pastillas gordas de menta en un sobrecito
que tenía la misma forma que los preservativos. Seguramente
es una tontería lo que estoy diciendo pero éstas
son las dos cosas que me vienen a la mente de aquel momento,
justo después de recoger el premio e ir a la sala de
prensa. Pero nos ocurrieron más cosas y hablamos con
mucha gente.
¿La
felicitación que más te emocionó?
P.A.:
Yo creo que era un premio muy deseado y me bastaba mirar
la cara de la gente para ver que, además de las personas
de El Deseo, hacía feliz a gran parte del auditorio.
Por ejemplo, la primera fila estaba totalmente entregada y
era mía y allí estaban Kathy Bates, Jack Nicholson,
Nicholas Cage, Juliane Moore, Salma Hayek, Eduard Norton,
Susan Sarandon...
Susan
Sarandon...
P.A.:
Eso son palabras mayores, Susan Sarandon es una heroína,
es una mujer que está exponiendo su carrera por su
militancia por la paz. Dos días antes me invitó
a una marcha, a una manifestación en frente de la CNN
para protestar, para decirle a la CNN que no traficara con
la información. Intervinieron bastantes personas y
entre ellas hizo un discurso maravilloso Susan Sarandon, también
su marido, Tim Robbins. A mí me invitaron a tomar la
palabra, yo la tomé y les hable a toda esa gente que
llevaba carteles. Aquí me han dicho que se ha visto,
allí no se vio ni una sola imagen de todo aquello.
Al final, ella me dijo que tenía miedo. Los dos tenían
miedo, no ese miedo cobarde de no atreverse a decir las cosas
sino un miedo más palpable porque están pasando
ya muchas cosas en esa ciudad y en ese país.
Hablando de gente que me felicitó más efusivamente
y que a mí me conmovió, por ejemplo estaba Jane
Fonda que la vi dos días antes y a Jane yo no la veía
desde el 89, hacíia catorce años. Ella, hija
de Henry Fonda, hermana de Peter Fonda y sobrina de Brenda
Fonda, hay mucha Fonda ahí, digamos que una Fonda de
cinco estrellas..., y ella me dice "¿Te acuerdas
de mí?". Y yo le dije, "Por dios, Jane, claro
que me acuerdo". Yo he estado a punto de llamarla muchas
veces, después del divorcio sobre todo, para saber
cómo estaba.
Está
guapa, no se ha operado mucho con lo cual está mejor.
Con el pecho un poco retocado pero firme y la actitud sí
que es la misma actitud beligerante y de una mujer muy derecha,
muy tiesa y bueno, sabéis que ella compró los
derechos de "Mujeres al borde de un ataque de nervios"
y después no la hizo porque se enamoró locamente
de Turner y abandonó el cine. Turner la abandonó
a ella y ella ha decidido volver al cine. No me lo dijo con
estas palabras, me dijo que pensaba volver y yo me alegré
mucho y ella me dijo que estaba muy emocionada y estaba muy
orgullosa de mí y era como si te lo dijera tu tía,
tu hermana, tu hermano, alguien de tu familia, alguien verdaderamente
íntimo. Hubo grandes homenajes, Kathy Bates, con todos
sus kilos, se tiró al suelo para demostrar su devoción.
Lo bueno de todo esto es mirar a los ojos de toda esta gente
y ver que lo que te están diciendo es absolutamente
de verdad, que no hay ninguna tontería y, sobre todo,
que se trata de gente que uno ha admirado mucho, no en plan
estrella, sino gente con la que te has conmovido mucho y te
han llegado al corazón, como es el caso de Ed Harris
a lo largo de toda su carrera. También me encontré
con un diminuto Joel Grey que estaba allí porque obtuvo
premio con "Cabaret". Había muchas sorpresas
de este tipo. Sean Connery, que no iba con falda, pero el
resto era escocés... todo. Sean Connery ya me felicitó
cuando vio la película en inglés en Londres.
Al salir del cine me llamó para felicitarme y es mucho,
eh, cuando empiezas a oir: "Hello Pedro this is Sean
Connery". Que te coja el teléfono el James Bond
de verdad, el eterno, con la voz que él tiene... Es
muy emocionante... Recibimos muchos parabienes y todos muy
sinceros.
Leonor
llamó mucho la atención, a veces no la reconocían
y yo les decía "This is Leonor Watling in 'Talk
to her' is her".
Leonor
Watling: Yo me hinchaba como un pavo real...
P.A.:
Después alguien confundió a Javier con Rosario
y era una televisión latina y le dijo: "¿Tú
eres cantante no?" [con acento latino], y él decía
"No, no no". "¿Pero en la película
tú eres cantante no?". Estaría bien que
lo contara Javier... El resultado es una anécdota muy
graciosa que el que la cuenta bien es Javier.
Yo creo que la película ha sido muy bien entendida
y, desde luego, a las personas que nos felicitaban les había
llegado directamente al corazón. Había otra
gente que ni siquiera la había visto o que la había
entendido a su modo y una era esta televisión latina
que le decía a Javier que era cantante y que le preguntaba:
"¿Cómo fue rodar en inglés?, ¿Cómo
tú que no hablas inglés has rodado 'Talk to
her' en inglés?" Y el les contestaba: "No,
es que es en español". Ellos insistían:
"¿Ah que tú lo has hecho en español
y el resto en inglés? Qué raro ¿no?,
qué extraño, ¿y cómo ha sido eso?".
"No, yo era en español y el resto también",
decía Javier. "¿Tú me estás
tratando de decir que es una película latina, enteramente
latina?", volvían ellos a preguntar, "Bueno,
sí, está toda en español y además
trabaja Darío Grandinetti...". Y ellos: "¿Tú
estás intentando decirme a mí que en la película
confluyen nacionalidades totalmente latinas?". Y entonces
Javier decía: "pues sí", y el otro:
"¿Pero tú eres cantante ¿no?".
"No, no soy cantante" y el otro seguía: "¿cómo
es que cantas si no eres cantante?".
... A veces nos encontramos con este tipo de buen entendimiento.
Así que lo grotesco no me llama la atención,
sino que me sumerjo en ello con naturalidad.
¿A
qué sabe un Oscar y a qué saben dos?
Para Leonor, ¿por qué fuiste con un Chanel si
habias dicho que ibas a ir con un diseñador español?
Para Rosario, ¿qué sentiste al no estar ahí
con toda la troupe?
Rosario:
Pues imagínate, para una vez que estoy en una película
así y que puedo recibir un Oscar y puedo disfrutarlo,
pues lo que pasa es que también me va muy bien en mi
carrera musical y estaba en Puerto Rico donde estábamos
haciendo un homenaje a Celia Cruz. Que ha sido muy bonito.
Y lo vi por televisión y me emborraché, me lo
pasé muy bien con mis amigos que son los músicos
que estábamos allí. Me lo he perdido pero espero
que la vida me de otra oportunidad.
P.A.:
Como veis, estuvo en espíritu.
Rosario:
Aparte estaba allí Javier Cámara y como
le dijeron que era cantante, capaz se ponía una peluca
y a cantar, que lo hace muy bien, por cierto, que le gusta.
P.A.:
Le gusta, le gusta. Voy a contestar a la pregunta de Leonor.
Leonor iba a ir con un vestido de Josep Font muy bonito. Ella
nos hizo un pase (eso es parte del rito antes de salir a la
ceremonia) y no lo aprobamos; había algo que no le
sentaba lo suficientemente bien, con toda mi admiración
por el joven diseñador. Así que nos fuimos a
la hermana Francia y encontramos un Chanel que le quedaba
genial.
Leonor:
El de Chanel era como una paloma de la paz y el de Josep Font
era fucsia.
P.A.:
Y de terciopelo y le daba un grosor que no procedía.
Supongo que me perdonaréis. Y respecto a la tercera
pregunta de ¿a qué sabe un Oscar? Pues sabe
a...; ayer viendo la televisión descubrí que
dije lo mismo que dije cuando estaba a punto de recibir el
primero. Que una vez que estás allí pues yo
quiero que me lo den. Llego tan cansado que creo que eso ya
me hace merecedor. Siento que he llegado al final del camino,
que he cumplido muy bien y también siento como una
especie de liberación porque entonces ya puedo emplearme
en la próxima película y dedicarme totalmente
a ella.
Pero
te tiene que saber a algo en especial
P.A.:
No, no sabe a nada especial. Hay cosas que no saben a nada
especial. Tú, cuando tienes un orgasmo múltiple
¿a qué te sabe? Además de a lefa ¿a
qué te sabe? Allí además no había
un elemento tan físico como la lefa. Es una alegría
enorme... es un sabor abstracto.
¿Cómo
sentó el discurso?
P.A.:
No he hecho un referéndum sobre el discurso pero mucha
gente a la hora de felicitarme, no sé si en un gesto
social, me felicitaba tanto por el discurso como por haber
conseguido el premio. Lo valoraban mucho más también
por la ausencia de discursos de este tipo y porque en este
caso no estaba prohibido hacer alusiones a la situación
que vive el mundo, que vivimos a través de Irak. Pero
sí que, una semana antes, el productor del programa
había impuesto una serie de reglas: una, la de los
45 segundos, y otra, que no se hablara de la guerra y que
los presentadores tuvieran un guión para no salirse,
aunque alguno se salió, como Gael [García Bernal].
Pero tenías que atreverte y después tenías
45 segundos para hacer lo quisieras con ellos. Aunque poco
puedes hacer con 45 segundos. Pero luego estaba incómodo
sobre todo por ver el reflejo en los demás, sobre todo
en los actores norteamericanos. En el aire estaba el deseo
de querer hablar de ello y estaban autocensurándose
por miedo a que hubiera represalias. En general, a mi me felicitó
mucha gente.
Leonor
Watling: Y luego lo de Michael Moore, la gente estaba
muy tensa cuando estaba en cámara.
P.A.:
Lo de Michael Moore fue tremendo. Fuimos a por unas botellas
de agua y en ese momento salía Michael Moore y todos
los que estábamos allí aplaudíamos lo
que dijo. Luego nos asustamos cuando oímos los pitidos,
me pareció tremendo. Indica cómo está
aquel país. El discurso fue mucho más largo
de lo que fue en televisión, le cortaron con la música.
Tuvo un par de lo que hay que tener para decir todo lo que
dijo.
¿Acerca
de los estilismos en la ceremonia?
P.A.:
Es muy difícil y es una ocasión en la que uno
se equivoca más fácilmente, sobre todo las chicas.
Los chicos nos ponemos un traje y tira "pa' lante".
Leonor estaba buenísima. Que me impresionaran: Halle
Berry queda muy resultona con todo lo que se ponga, Jennifer
Lopez...son chicas a las que les sienta bien todo. También
iba muy bien Catherine Zeta-Jones, muy bien controlado su
pecho, su barriga, parecía a punto de explotar toda
ella. Juliane Moore iba toda de verde, iba muy guapa. Julia
Roberts iba rara. Es una chica guapa pero con brazo gordo.
La mejor vestida fue Leonor.
¿Crees
que hubo censura en lo que recogían las cámaras?
P.A.:
Lo peor que tiene la ceremonia de los Oscar es que es un programa
de televisión que lleva un ritmo increíble.
Había más interés en ver las reacciones
del público con los chistes de Steve Martin que la
reacción al 'speech' de Michael Moore. Sí que
el realizador estaba al tanto de qué se iba a encontrar
según a quién enfocara la cámara.
¿Pensaste
en algún momento que no te darían el premio
al mejor guión?
PA:
Nunca estoy seguro y prefiero ser totalmente pesimista. En
otros premios que me dieron actrices afines a mí, me
bastó ver la cara de la actriz para saber que me había
tocado el premio. Pero a Ben Affleck no lo conocía
de nada y yo pensaba que todo lo que estaba relacionado con
él estaba muy lejos de mí. Pero no, salió
el premio. Hay a veces una sonrisa que anticipa o un gesto,
pero en el caso de Ben Affleck, nada.
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