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""Entre Tinieblas" es un imposible cruce de folletín
mexicano, película de Sara Montiel, melodrama de Douglas
Sirk, y tebeo underground. (...) Y los símbolos religiosos
están tratados con respetuosa ironía, como si se pretendiera
recuperarlo a través de una alegre sensualidad pagana. La
osadía de Almodóvar, nuestro temible y solitario cineasta
pop, va más por el lado del estilo, del intento insensato
de fundir materiales y géneros no ya heterogéneos
sino contrapuestos: le falta todavía madurez y dominio de
sus medios para expresar sus paradojas de forma inteligible. Más
allá del chiste kitsh. Pero aunque haya enfadoso tiempos
muertos, hay también esplendorosos momentos de magia -algo
muy ausente del cine español de hoy (..)"
José Luis Guarner, oct, 1983.
"Ava y Bardot, gracias por vuestros pecados... Puesto por prudencia
en una sección fuera de concurso, el film "Entre Tinieblas"
del joven español Pedro Almodóvar, es a veces gracioso,
a veces repetitivo, pero seguramente no escandalizará nunca,
no alcanzando así su posible objetivo. Parangonado por alguno,
con demasiado énfasis con Buñuel, el simpático
joven con aires de andar por casa, forma parte de un grupo de rock
de travestidos en España y escribe fotonovelas y tebeos pornográficos
(...) Sin embargo tiene algunos detalles divertidos, como la celda
de la Superiora (...) ciertamente, más decorativa que las
santas."
La Repubblica (sep. 83).
""Entre Tinieblas, al contrario, es su mejor película.
Sobre todo en su primera mitad, Almodóvar nos sorprende -tras
la a mi juicio yerta y no muy divertida "Laberinto de Pasiones"-
con una invención cinematográfica, un rigor constructivo,
una belleza de planificación poco frecuentes en el cine español.
Ese refinamiento formal y esa noción de estilo son a la larga,
sin embargo, utensilio disociados de carácter primordial
de la película (...) Queda "Entre Tinieblas" como
una película llena de ingredientes de primera calidad pero
sin rumbo. Las pocas incursiones verdaderas en el terreno acotado
del melodrama (el mundo sórdido de la cabaretera) son magníficas;
el número cantado de Cristina Sánchez Pascual es un
buen y sofisticado exponente del cine musical, y las insinuaciones
del género de aventura exóticas (el tigre, el Trazan)
prometen lo mejor...".
V. M. F. Fotogramas (1983).
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