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"Pocas películas en la historia del cine
español han llegado, como esta, a tal grado de corrosión,
libertad, frescura, humor e imaginación. En pocas también
han podido unirse con tanta inteligencia la caricatura de una forma
de vida en decadencia con la propuesta de un nuevo concepto de las
relaciones. Aquí no se perdona nada, se cita todo, estableciéndose
con el espectador una comunicación insólita que puede
conducir tanto al rechazo indignado como al aplauso más incondicional.
Se piense lo que se piense de la película, nadie podría
discutir que estamos ante una obra sorprendente y, hasta ahora,
única"
Diego Galán, El País, 1980.
" La historia carece de la más mínima ironía
crítica y en este sentido nada tiene que envidiar a cualquier
producción de Lazaga. Las situaciones paródicas están
faltas de medida alguna, cayendo en el chiste fácil, donde
cualquier recurso es lícito para hacer reír. Los tipos
son tópico puro y falsamente representativos de ninguna realidad
marginal"
Mikel Insausti, Egin, 1980
"...la película es un divertido disparate. Jugoso y
trasto. Es como una discoteca que frecuentara Guillermo el Proscrito,
Lee Remick, Juanita Calamidad, Jane Giman, el Pirata Barbanegra,
Lola Lolita la Piconera, los tres Cerditos y el Lobo Feroz"
Manolo Marinero, Diario 16, 1980
" "Pepi...", es, por encima de todo, un ejemplo de
la estética contraria o "contraestética"
que domina una parte de la juventud y que propicia y alienta el
culto al feísmo, de la obscenidad, y de la grosería,
escudándose le absurdo, en la crítica social y en
un pretendido naturalismo. No hay realmente novedad en "Pepi..."Hay
,eso si, adaptación del esquema cómico grosero que
venimos arrastrando desde siempre a una jerga actual, un uso desenfrenado
y abusivo de palabras obscenas..."
Pedro Crespo, ABC, 1980.
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