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MADRID - EL VERANO
Espero que a Edward Hopper le guste como Angel Luis Fernandez
ha fotografiado Madrid. A "La ley del deseo" le va bien
la luz cegadora del verano(y sus sombras). También le va
el calor, el brillo del sudor y la atmosfera asfixiante del bochorno
veraniego. He querido que Madrid sea el recipiente de todas las
historias que forman el carrusel de pasiones de "Ley del
deseo".
En verano, Madrid cambia de piel, regenera su vieja superficie.
Durante el rodaje era difícil evitar los andamios y las
grandes lonas de plástico cubriendo calles enteras. Lejos
de huir de esa apariencia la he integrado y aprovechado para la
película.
Madrid es una ciudad vieja y experta, pero llena de vida. Ese
deterioro cuya restauración parece interminable representa
las ganas de vivir de esta ciudad. Como mis personajes, Madrid
es un espacio gastado al que no le basta tener un pasado porque
el futuro le sigue excitando.
LA LEY
Es algo que se cuece a nuestras espaldas, algo abstracto que te
impone un precio muy concreto y al cual no te puedes negar.
Hay leyes que uno puede burlar, pero hay otras que no. Por ejemplo,
uno se tira por la ventana con el licito deseo de volar. Entonces
interviene la ley de la gravedad: por mucho que la desprecies, a
los pocos segundos acabarás estrellándote contra el
suelo.
EL DESEO
Vulgarmente el deseo consiste en la necesidad de que alguién
este por tus huesos, que de todos los manjares posibles tu cuerpo
sea su plato favorito, que el hecho de estrecharte entre sus brazos
le haga olvidarse de todos los problemas metafísicos, sociales,
políticos, económicos, etc. Que me amenazan el mundo
actual. Pero el deseo no solo es eso. Entendido en términos
absolutos, además del cuerpo, uno desea poseer el alma del
otro. Reconozco que puede resultar algo incomodo. Nadie soportaría
ser todo para alguien, porque eso te impediría entre otras
cosa vivir tu vida. Aunque se trate de una contradicción,
la ilusión de ser deseado si fronteras( no importa que no
te respeten como persona) anida en el fondo de todo ser humano.
UNO, DOS, TRES ESCLAVOS DEL DESEO.
... es mucho decir, porque cuando escribo no quiero que ninguno
de mis personajes sea esclavo de nada ni de nadie. Lo que si puedo
decir es que el deseo determina sus actos su placer y su dolor.
Tres son los personajes protagonistas de la ley del deseo( me gusta
el numero tres. Es como el érase una vez de los cuentos.
Decir Un, Dos, Tres supone siempre el comienzo de alqo. "Pepi,
Lucy, Bom,.." eran tres mujeres y fue el comienzo de mi carrera,
por ejemplo)
UNO
Pablo quintero (Eusebio Poncela). Desde niño Pablo ha soñado
ser objeto de un deseo absoluto que corresponda a su vez con su
propio deseo. Sabe que no es posible, y saberlo no le paraliza.
Nada le basta, pero como es un artista combate su isatisfaccion
convirtiendola en el principal tema de su creacion. Aliado con las
teclas de su Olympia desarrolla todo lo que de insuficiente tiene
su vida. Esa es su principal pasión, su terapia y su cruz.
A veces se atreve a hacerlo en su vida privada. Por ejemplo, cuando
le escribe a Juan diciendole la carata que quiere recibir. La creacion
aplicada a su vida es un boomerang de doble filo.
Su imaginación es más fuerte que sus sentimientos
t el trabajo le provoca emociones más intensas que el hecho
de vivir, aunque su trabajo este basado en su vida. Sabe que si
diera rienda suelta a sus desos acabaría cayendo en un abismo
que le aterra. Con una mezcla de sentido común y saludable
cobardía desarrolla en ñla maquina de escribir, sin
frenos ni limitaciones, todo ,o que no desarrolla en su vida. No
sospecha que semejante actividad le expondrá a los mismos
peligros, porque la autentica pasión es siempre irreversible,
no importa que evolucione sobre la superficie de tu piel o la de
un folio en blanco. Los riesgos son siempre los mismos.
DOS
Antonio Benitez (Antonio Banderas), es un personaje de una sola
pieza. La pasión impregna cada uno de sus actos. Es capaz
de todo, de matar, de mentir,,,pondría en peligro al mundo,
si fuera necesario, con tal de cruzar un beso o una palabra con
el objeto de su pasión. Es un fanático y para alguien
cuya única moral es la expresión vital de esa pasión,
no puede ser juzgado de un modo racional, porque su lógica
no lo es..y sin embargo, pocos personajes con tan pocas fisura,
tan claros, tan puros como Antonio. Paradojicamente, y esto lo hace
mas rico, su educación es tradicional, incluso reaccionaria;
pero la educación es como una prenda, desaparece cuando uno
se la quita. Posee una fuerza imparable. El deseo, como la fe para
los cristianos, puede mover montañas. Antonio sabe que le
sociedad le va a hacer pagar un precio desmesurado, y no le importa.
Como todos los fanáticos muere bien, como un heroe porque
no existen heroes bueno o malos, solo seres humanos capaces de actos
extraordinarios.
Pablo y Antonio son muy distintos pero se parecen sin saberlo en
algo esencial: la ausencia de miedo. Ambos se arriesgan hasta el
final, la diferencia es que Pablo permanece atado a la maquina de
escribir con su corazón palpitando entre las teclas , mientras
que Antonio solo dispone de su propio cuepo. Es la ventaja de no
ser un artista, solo cuenta con su vida. Ambos deben pagar el mismo
precio, sin embargo Antonio ha gozado mas de su pasión porque
no ha tenido intermediarios. Y ha sufrido menos porque ha tenido
menos cosa con las que distraerse
TRES
Tina Quintero (Carmen Maura) es la hermana de Pablo, un mujer que
se ha hecho a si misma, quiero decir que de adolescente era chico
y se cambió de sexo. Lo más femenino de Tina es su
paranoia. Las mujeres suelen quejarse de que la vida y los hombres
han sido injustos con ellas. En ocasiones es cierto: después
de irse a vivir con su padre, cambiarse de sexo por él y
ser abandonada no es raro que Tina se sienta desgraciada, lo malo
es que lejos de mitigar su dolor ella se dedica alimentarlo día
tras día; porque hay personas para las que el dolor supone
su alimento más preciado, aunque les impida saborear otros
sentimientos.
Como su hermano, Tina no se engaña, pero vive en continua
agitación. Sabe que no es lo que es, y defiende el derecho
a inventarse su realidad, porque la realidad fabricada es de tan
buena calidad como la otra. Desconfía de la humanidad porque
cree que la humanidad no confía en ella. Su paranoia es clara
pero equivocada, porque su problema no es que no se la crean como
chica sino que ella ha dejado de creer en los demás. Si su
padre amante la engaño, ¿como no la van a engañar
los otros, que al fin y al cabo no llevan su propia sangre?
Cuando la pasión llamó a su puerta Tina se abrió
de par en par. Actuó sin remilgos, y quedó marcada
por aquella sobredosis de felicidad y osadía. Las huellas
de su generosa respuesta la ayudan a vivir y a la vez la impiden
gozar de la vida. La felicidad y el horror son caras de la misma
página. Cuando el horror nos domina cada cual se inventa
sus propias armas defensivas: olvidar y enloquecer, como Blanche
Dubois; o como Tina, venerar los recuerdos porque antes de convertirse
en heridas fueron motivos de gozo. La insistencia complaciente en
los recuerdos más dolorosos es el castigo que Tina se ha
impuesto para paliar un pecado del que nunca se arrepentirá.
Esa es una gran virtud, por eso sigue viva, porque no está
arrepentida. Desafortunada sin tacha, Tina seguirá adelante,
quejándose, pero adelante.
Porque el Deseo es un tranvía que no lleva a ninguna parte,
pero lo que importa es moverse.
LA FRATERNIDAD
Cuando Wim Wenders decidió conquistar el corazón de
los americanos y del público en general hizo una historia
sobre la familia, un melodrama con una madre ausente y un hermano
redentor, mas un niño de pelo liso. La familia nunca falla.
Yo lo descubrí cuando rodé "¿Qué
hecho yo para merecer esto?". La gente empezó a mirarme
con otros ojos, tipo "es moderno, pero tiene sentimientos".
La familia supone siempre un material dramático de primer
orden. En "¿Qué he hecho yo
" deposité
mi mirada sobre la figura de la Madre. Ahora lo hago sobre la de
los Hermanos.
Cuando empecé a escribir el guión no sabía
todavía por qué tipo de fraternidad me decidiría:
un musical con gemelos (en el estilo de hermanas Kessler o Pili
y Mili, o "Tú a Boston y yo a California" de mi
adorada Hayley Mills). El problema de los gemelos es encontrar a
los actores adecuados. Además, la gemelez se presta a interpretaciones
muy patateras, psicológicamente hablando, y quería
que estos dos hermanos fueran muy distintos y muy independientes.
Otra posibilidad era la fraternidad tipo Hermanos Marx, pero ¿os
imagináis a los Marx en una película que gire enteramente
en torno al Deseo? Yo no sabría escribirla, ¡ojalá
pudiera! Dado mi temperamento, escogí como referencia a Warren
Beatty y Barbara Eden en "Esplendor en la hierba". Tan
distintos pero igualmente desgraciados, apoyándose el uno
al otro frente a una América irrespirable.
Siempre me han emocionado las historias de hermanos, incluso en
películas donde había una gran historia de amor central,
yo me quedaba con los hermanos. En "Cotton Club" lloro
a moco tendido cuando los hermanos negros se encuentran en un club
y vuelven a bailar juntos como antes de ser famosos. Y en "Rumble
Fish" soñaba con interpretar una inexistente hermana
pequeña de M. Rourke y M. Dillon para ser testitgo de cómo
este último imitaba al otro. Adoro cuando un hermano pequeño
escoge como modelo a un hermano mayor.
Además de la gemelez deseché también la cosa
incestuosa, por demasiado obvia. La fraternidad por fortuna no necesita
del sexo para manifestarse. El sexo acaba simplificando las historias
donde interviene y "La ley del deseo" debía ser
otra cosa: un desierto con todos los peligros de la jungla.
Pablo y Tina son ese tipo de hermanos que como las hermanas Kessler
se dedican al show-bussines, que como Vivien Leigh y Kim Hunter
se sienten atraídos por el mismo hombre, y como Harry Dean
Stanton y Dean Stockwell se apoyan cuando el otro tiene un jamacuco.
Son cara y cruz de la misma moneda. Cara (Tina) porque tuvo que
pagar un precio muy alto por ser ella misma. Y Cruz (Pablo), porque
el talento y la conciencia de sí mismo resultan a veces un
peso insoportable.
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