Hay
ciudades, momentos, personas que a lo largo de mi vida me han
ido dejando una huella indeleble. A veces eran imágenes
inesperadas (por ejemplo, en la Costa de Marfil, dirigiéndome
por carretera a algún pueblo nos topamos de pronto con
un río. Me gustan los ríos, es casi lo único
que añoro de mi infancia. El río no era profundo
pero sí bastante ancho, y estaba lleno de hombres negros
jóvenes, con el agua hasta las nalgas, lavando la ropa
de su familia, ayudándose de llantas de coche para apoyarla.
Es una imagen bellísima que siempre recordaré).
Otra imagen inesperada y de una belleza explosiva se me reveló
en el Bar Tenampa, de México D.F. Está
en plena Plaza Garibaldi. No sin razón le llaman
la catedral del Mariachi, y es un lugar un poco más
grande que el Café Gijón, de Madrid.
Hay varios grupos completos de mariachis, a la disposición
del público, que según la demanda, pueden cantarte
una canción o tocar alrededor de tu mesa toda la noche.
Hay momentos, cuando el sitio está lleno, en que todos
los mariachis están alquilados. Eso supone oír en
un lugar cerrado y no muy grande a 6 o 7 orquestas tocando a la
vez y a escasos metros la una de la otra. Si uno no lo ve con
sus propios ojos, y con sus propios oídos, creerá
que la situación es una pesadilla. Sin embargo, por una
suerte de extraña armonía, la amalgama de temas,
e instrumentos suena de un modo maravilloso. Dicen, yo creo que
es leyenda, que Stravinsky cuando lo oyó dijo: Esto
es lo que he querido componer toda mi vida. Como cuando Bretón
también en Méjico dijo que el "Surrealismo
en México era naturalismo". Los dos tenían
razón lo hayan dicho o no.
He gozado de momentos mágicos (odio esta palabra pero no
se me ocurre otra) en La Habana, en Estambul, en
Bayahibe (una playa minúscula de Sto.Domingo),
en Barcelona y en Sevilla. Sólo por nombrar
algunos lugares..
 |
Otras
veces son las personas, no importa el lugar o la situación,
las que me han maravillado. Lola Flores fue una de estas
personas.
Tengo una espina clavada por no haberme aprovechado un poco más
de su existencia. Teníamos proyectado un viaje a Jerez
para que ella me enseñara el auténtico arte que
la ciudad esconde, pero no pudimos llevarlo a cabo porque Lola
se fue más allá de Jerez. Aunque yo no se lo dije
explícitamente también estaba buscando la posibilidad
de dirigirla en algunas de aquellas funciones, más grandes
que la vida, con personajes a su descomunal medida (Bernarda
Alba, La Rosa tatuada, Madre Coraje).
Lola es uno de los grandes personajes que he conocido en mi vida,
junto a Jeanne Moreau, Chavela Vargas, Lauren Bacall, María
Riva, la hija de Marlene Dietrich... todas mujeres.
Si me esfuerzo, también recuerdo algún hombre (Antonio
López, mi paisano, el pintor; e Ingmar Bergman.
Cuando vi "Infiel" película que recomiendo
aunque la idea en principio os aburra, sentí una enorme
envidia de Liv Ullman dirigiendo uno de los textos más
crueles y hermosos que he oído en el cine. Estoy a punto
a pedirle al Sr. Bergman que si tiene "algo escrito"
me encantaría dirigirlo. Lo mismo me ocurre con Moreau
y Bacall. No quiero que me pase como con Lola. Busco argumentos
especialmente para ellas, no sólo me fascinan como actrices
(hay cientos de actrices que me fascinan) ha sido después
de conocerlas cuando he sentido esa urgencia. Con toda humildad,
creo que he tenido mucha suerte topándome con todas ellas.
Me ocurrió lo mismo con Pina Bausch, (me provocó)
ese tipo de emoción, tan difícil de explicar, y
que sólo la naturaleza, la casualidad o los artistas geniales
son capaces de provocarte. Desde que la descubrí en Madrid,
hace unos años, he perseguido sus espectáculos como
un grupi. Acabo de filmarla en una de sus obras maestras "Café
Müller", y aparecerá en una de mis dos próximas
películas. También tengo planes para Caetano
Veloso. El es otra de las personas que ha enriquecido mi vida.