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ACCIÓN!
por Pedro Almodóvar
Antes de rodar siempre me
pongo enfermo, hasta el punto de convertirse en una tradición
que indica que todo está listo para empezar. En la
preparación actual ya empezaba a inquietarme porque
estamos a dos días del rodaje de “Volver”
y todavía no he pillado nada. Hasta ayer, en Almagro,
donde transcurre parte de la acción, por la noche
en el hotel me agaché a por algo y no pude enderezarme,
lumbago. 40 grados a la sombra (y yo aplicándome
calor en la zona lumbar). Por fin, ya estamos listos para
empezar a rodar.
Cuando leas esto el equipo de la película habrá
invadido el cementerio de Granátula, donde rodamos
los dos primeros días. Penélope Cruz, Lola
Dueñas y Blanca Portillo, caracterizadas de mujeres
rurales, limpian y acicalan las tumbas de sus deudos mientras
Yohana Cobo las observa con indiferencia adolescente. El
equipo se estará calcinando en el crisol de paredes
encaladas que es mi tierra en esta época.
Inevitablemente recuerdo mi niñez, las calles blancas
y desiertas hasta las ocho y media de tarde, horas que los
niños aprovechábamos para descubrir los misterios
del organismo mientras el resto de la familia dormía
bajo los efectos de un calor narcótico. Recuerdo
la tierra roja, los campos amarillos, los olivos color verde
ceniza y los patios llenos de vida, macetas, vecinas, secretos
como pozos, y soledad. Soledad femenina. (Tuvieron que pasar
treinta años para que conociera la soledad masculina).
El patio era el sancta santorum donde discurría la
vida. En el patio la bolillera perseguía el último
rayo de sol con su mazo de bolillos de madera burbujeante.
Se regaban las plantas, se cosía, se dejaba el tiempo
pasar tumbado en mecedoras, a la sombra.
En “Volver” hay un homenaje al patio manchego
(menos lujurioso que el andaluz, más austero, menos
sensual, como todo en la Mancha). También hay un
tributo a la “vecina”. Las vecinas son un apéndice
de la familia. Un apéndice necesario y complementario.
Muchas de nuestras madres terminaron sus vidas en compañía
de las vecinas porque los hijos tenemos otras vidas que
vivir.
La vecina vive incrustada en el patio y a veces tiene acceso
a la parte alta y más privada de la casa. En este
caso, el personaje de Agustina, interpretado por Blanca
Portillo, es la vecina por excelencia. No tiene vida propia.
Es una solterona solitaria (que cuida de su propia tumba
durante años), que cada mañana le toca a la
ventana a una senil Chus Lampreave y hasta que ésta
no le contesta no se va.
La solidaridad de las vecinas es algo que los personajes
de "Volver" traen consigo en su traslado a la
gran ciudad.
De todos esto y mucho más hablamos en la rueda de
prensa celebrada en Madrid el día 30 de junio pasado.
Un día histórico, no porque se celebrara nuestro
encuentro con la prensa, sino porque mientras éste
se llevaba a cabo en el Parlamento español se aprobaba
la ley que permite casarse a personas del mismo sexo.
Desde el inicio del día yo tenía la impresión
de estar viviendo una jornada singular. Por ejemplo, todas
las actrices (exceptuando la adolescente Yohana) habían
venido vestidas de blanco, sin previo acuerdo entre ellas.
Por azar. Ese blanco espontáneo y casual sintonizaba
muy bien con el blanco de las casas manchegas, y con el
azahar de las novias, y también sintonizaba a las
actrices entre sí.
El blanco de los vestidos parecía subrayar una realidad
que marcará un antes y un después en nuestra
sociedad. Mal que le pese a la Santa Madre.
Fin
©Pedro Almodóvar
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texto no puede ser reproducido ni total ni parcialmente
sin autorización expresa del autor.
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