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La
voz de su amo
Amores Perros ha despertado pasiones en todos los sitios
donde ha sido proyectada. En España , Pedro Almodóvar
la ha considerado la mejor película del año. En la última
edición de los Premios Ariel fue galardonada con el
dedicado a la mejor del año, obteniendo 11 de las 15 estatuillas
a las que optaba.
Tres
historias trágicas que ocurren simultáneamente y con el nexo
común de que en todas son los perros los que nos hablan de
sus amos. Perros vagabundos que deambulan entre las basuras
(espejo de "El Chivo", Emilio Echevarría), mortales
armas maleducadas para la guerra (alter ego de "Octavio",
Gael García Bernal) y floreros de peluquería canina
(caricatura de la vida de una modelo, "Valeria", encarnada
por la española Goya Toledo).
Estas
pequeñas películas que conforman 'la película' coinciden también
en que todos los protagonistas viven un momento de inflexión
crucial de su existencia, que marcará sin arreglo su devenir.
Y ninguna escapa de la violencia prebélica que azota y destruye
los atisbos de evolución primer mundista del país de México,
característica que suma a esta gran película destellos documentalistas.
"Hitler
adoraba y mimaba a sus perros. Eso es parte de lo que quiero
decir con esta película. Hay gente capaz de desvivirse por
los animales y abandonar a las personas a su suerte, como
'El Chivo' mismo hace en 'Amores perros", declara Iñárritu
sobre su polémico trabajo (en Inglaterra "Amores perros"
se ha estrenado después de superar una campaña enfurecida
de las sociedades protectoras de animales). El director asegura
que la violencia extrema de su película responde simplemente
a la vida real que él conoce desde niño, "y ahora está peor
que nunca. La Ciudad de México, México en general,
vive una situación parecida a una guerra civil". Hablar de
México en otros términos sería ficción", concluye Iñárritu.
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