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Mi
mirada sobre "Afrodita"
Por Fernando Solanas
Sabiéndome
lector de Isabel Allende, el productor Luis Angel Bellaba
me propuso el arriesgado proyecto de encarar un film basado
en "Afrodita", que es una suerte de puzzle alrededor de los
viejos temas del amor y la comida. Con el dramaturgo Ricardo
Monti, tratamos de ser fiel al humor e imaginación de
la escritora, inventando una trama que permitiera unir diversas
historias y recuerdos desde el gusto y el sabor. Las mismas
se estructurarían desde un tiempo presente marcado por una
sucesión de viajes en tren entre Barcelona y Ginebra
y unidos por una anécdota pequeña: el inicio de una nueva
relación amorosa.
Pero también pensamos que esta historia había sido contada
muchas veces y que también otros films de interés habían partido
de temas simples y repetidos, como la infidelidad en "Julieta
de los Espíritus" de Fellini, donde desde el engaño
el film se abre a un collar de recuerdos y asociaciones poético-dramáticas
reveladoras. Con razón decía Borges que no había temas
o metáforas nuevas, porque la historia del hombre había sido
ya contada muchas veces por la literatura universal y podía
resumirse en 50 temas y conflictos.
Por cierto, el dilema creativo es cómo contar otra vez las
mismas historias con una identidad diferenciada. Quizás nada
más difícil que escribir un poema, una canción o un film de
amor, porque se siente que todas las metáforas posibles han
sido realizadas. En el caso de "Afrodita", tengo plena conciencia
que sobre el tema del sabor y el erotismo se han realizado
varios films exitosos y que puede pensarse que es otra vuelta
de tuerca sobre lo ya visto entre otros films en "El festín
de Babette" o "Como agua para chocolate"
Pero
lo que diferencia un buen film de otro no es esencialmente
el tema o guión, sino el film como obra y lenguaje de imágenes
visuales. Difícilmente alguien pudo imaginarse los films al
leer el guión de "Amarcord", "La Dolce Vita"
u "8 ½", o el absurdo y realismo sub-real de "El
discreto Encanto de la Burguesía" que resultarían clásicos
del cine por el talento de sus creadores Fellini y
Buñuel. El necesario punto de partida que es el guión,
no reemplaza ni es el film, es apenas una indicación de trabajo
ya que relata la historia a través de otro lenguaje: la palabra.
Cada lector se imagina la misma historia de acuerdo a su cultura,
necesidades e imaginación. Mil realizadores harán films distintos
del mismo guión, así como cada espectador o lector arma su
propio libro o film. Aún así, será una primera aproximación
porque le faltará la vida, la temperatura y densidad de la
luz, el tempo del a narración, la sensibilidad de los encuadres
y movimientos de cámara y la emoción y creatividad del os
intérpretes que como ángeles o duendes, nos harán vivir la
historia.
Recuerdo
que nadie creyó en las posibilidades de mis films más complejos
y diferentes: LA HORA DE LOS HORNOS -un ensayo documental
de 4hs.- o TANGOS, EL EXILIO DE GARDEL- un film poético,
dramático coreográfico y musical. Los dos recorrieron el mundo
y "El Exilio" estuvo 21 semanas en sala de estreno
de 1800 pugares en Buenos Aires. Otro tanto ocurrió en SUR
que se distribuyó en 60 países.
Debo
reconocer que la fuerza de mis films no está en sus guiones
sino en sus imágenes visuales y la emoción de sus actores.
Preparo con anticipación cada film y trabajo varios meses
con los intérpretes principales, queriendo ir más allá de
los clichés y estereotipos. Cuando concibo y realizo un film,
escribo de la manera más simple no menos de 3 o 4 guiones
que corresponde alas distintas etapas del trabajo. La metodología
del guión abierto me permite recuperar la creatividad de los
actores y recuperar las ideas que me van surgiendo sobre la
marcha.
La concepción que tengo de "Afrodita" es la de una
comedia de gran imagen, donde lo cotidiano se funde con o
absurdo y el humor con el drama y una cierta melancolía. Es
la búsqueda de una expresión poética que tiene que ver con
al manera en que los latinoamericanos del sur sentimos y enfrentamos
los conflictos. Hoy en día, tenemos la sensación que todas
las historias cuentan lo mismo o que todos los films se parecen.
Es lo que viene imponiendo el cine del mercado o el raiting
del a televisión. Pero más en más hay un sector de espectadores
que quiere ver algo diferente y busca un cine con identidad
no exento de emociones. Este es el caso de "Afrodita", que
busca la más basta comunicación con los más diversos públicos.
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