Rock mexicano, ¿a dónde va? |
23/09/2008 |
Estamos en 1993, uno de los años más favorables para el rock mexicano, especialmente para grupos como Caifanes, Maldita Vecindad y Café Tacuba, los responsables de una música que huele, sabe y se escucha mexicana. Sus canciones rotan en la radio y han podido trascender las audiencias habituales del género, gracias a los referentes mexicanos que incorporan en las mismas: instrumentos, temáticas, ritmos provenientes de nuestra tradición musical. Tienen en el Tianguis Cultural del Chopo una especie de trinchera colmada de incondicionales que los veneran. No hay revistas especializadas que los apoyen o, las que hay, tienen muchas carencias. Empiezan a aparecer en televisión, cosa que molesta a algunos de sus seguidores. Ha sido tal su arraigo en la juventud que se habla de que protagonizan el "boom del rock mexicano". Han hecho tres de los álbumes más logrados en la historia del género: El silencio, El Circo y Re. Cuentan con el apoyo y los presupuestos desbordantes de las multinacionales, lo que les garantiza las mejores condiciones de grabación —estudios, productores, etcétera—. Han salido del país y son conocidos en Estados Unidos y Europa. Incluso se tutean con la elite del rock internacional, con figuras como Adrian Belew, Perry Farrell, Beck y David Byrne. En otras palabras, su éxito es incuestionable.
2008. El panorama musical en México es drásticamente distinto. El rock sólo se escucha en frecuencias destinadas a éste, las llamadas "independientes" o universitarias como Radio Ibero. Ya no se habla de cinco o seis grupos hegemónicos, sino de un centenar de ellos, en un horizonte cada vez más saturado donde todos quieren destacar: Los Fancy Free, Bengala, Vainilla, Descartes a Kant, Quiero Club, Niña, etcétera. El apoyo de las multinacionales es mucho menor, tanto o más que sus presupuestos, para nada tan espléndidos como los de antaño. Su música, en la gran mayoría de casos, bien podría haber sido creada en Londres o Nueva York; un gran porcentaje canta en inglés como se hacía en los setenta e incluso se opta por la vertiente instrumental. Son poco conocidos en España y Argentina, a diferencia de los grupos de los ochenta y noventa. Su patria es ahora virtual: la red Internet, especialmente el portal MySpace, del que si estás fuera, no existes en el planeta. Muchos de sus discos los grabaron en casa, utilizando equipo propio, en vez de hacerlo en un estudio, y con un presupuesto que hace una década hubiera arrancado carcajadas. No niegan cierta influencia de aquellas bandas que surgieron años atrás, las mismas que todavía siguen acaparando muchos de los estelares de los festivales actuales (Maldita Vecindad lo hizo en el Vive Latino de 2008 y Café Tacuba en el tapatío Rock por la Vida, en 2007), pero igual hablan de The Killers, Mogwai o Radiohead como sus influencias.
Quince años de diferencia hay entre ambos panoramas. ¿Cómo fue que sucedió un cambio tan radical? ¿Por qué razón las bandas más jóvenes no han podido heredar el impacto mediático de las consagradas? ¿Qué tanto ha influido en ello el declive de las multinacionales ante el desarrollo de Internet? ¿Hay realmente talento en las nuevas generaciones? Una serie de incógnitas que este texto pretende despejar, a partir de la opiniones de quienes viven y atestiguan el desarrollo del género en México.
Éxito En 1988, RCA Ariola (hoy Sony-BMG), tras el mediano éxito obtenido un año atrás con la colección de discos "Rock en tu idioma", en la que se editaron títulos de grupos españoles y argentinos (Git, Los Toreros Muertos, etc.), decide fichar a cinco grupos nacionales: Caifanes, Maldita Vecindad, Neón, Amantes de Lola y Fobia. Para garantizar una buena producción de sus discos se recurrió a argentinos como Óscar López, "Cachorro" López y Gustavo Santaolalla. En 1989 llegó a México el ejecutivo español Jesús López que había impulsado con éxito el trabajo de artistas como Nacha Pop y Radio Futura. Ése fue el año en que "La Negra Tomasa" se convirtió en el primer éxito masivo del rock en español en México y la historia del género tomó un giro radical. La primera propuesta de López fue la fundación de una marca que trabajara como los sellos alternativos que generaban nuevos talentos en Estados Unidos e Inglaterra. López recuerda: "Culebra debería ser un sello independiente, con una filosofía independiente de la compañía matriz, BMG. El nombre era un símbolo: mirando la bandera mexicana pensé que la culebra debía zafarse de las garras del águila." Sus tres primeros fichajes, La Lupita, Cuca y Santa Sabina, estrenaron disco en 1992. Más allá de su indiscutible calidad, mucho del rápido éxito que estos proyectos adquirieron se explica hoy en el apoyo que recibieron por parte del sello. Pascual Reyes, cantante del grupo capitalino San Pascualito Rey, consigna: "A lo largo de su carrera había todo un mecanismo que enfocaba esfuerzos y presupuestos a estos grupos. Gracias a este apoyo se tuvo un alcance de verdad grande, así como su distribución y mercadotecnia." Otra manera de ver las cosas, que ayuda a explicar el impacto de grupos como Caifanes, Maldita y Tacuba —cuyo primer álbum lo editó Warner también en 1992—, es el hecho de que su música no se mantuvo atada a los estereotipos del rock y ello les abrió otras posibilidades. Rulo, guitarrista del grupo tapatío Becker, opina: "Maldita son tan masivos porque su mercado es grandísimo. Ellos han hecho una música más arrabalera y tienen una audiencia mucho mayor. Imagínate si el primer disco de Café Tacuba hubiera ido en la línea del Sino y no con canciones como "Rarotonga", otra cosa hubiera pasado." Otra perspectiva es la de Tere Estrada, cantante y autora del libro Sirenas al ataque, uno de los documentos esenciales de la historia del rock mexicano, escrito desde la esquina femenina, quien apunta: "Esta carrera es de resistencia, no de un hit o de un disco o una gira. Siguen los necios, los que creen, los que se preparan mejor."
Nacionalismo ¿Es entonces el nacionalismo exhibido por los grupos de rock de los ochenta y noventa un argumento a favor de su arraigo popular? Puede ser. Sin embargo, esta postura parece haber dejado de interesar a las nuevas generaciones. Fabrizio Onetto, más conocido como Mopri, manager y promotor de la escena regiomontana, fundador de HOME, la compañía que representa hoy a grupos como Jumbo, Zoé y Sussie 4, explica: "El término "mexicano" aplicado al rock que se hace en este país me parece irrelevante en nuestros tiempos, a menos que se use como referencia geográfica. Cada banda tiene su punto de vista y su manera de interpretar su música, no hay un común denominador y si lo hubiera, la música sería muy parecida y muy predecible."
Independencia En los noventa, la hegemonía del rock corporativo (el que apoyaban BMG, Sony Music, Warner, EMI y Universal) ofrecía pocas posibilidades. Alejandro Isassi, cantante del grupo Niña de Monterrey, recuerda: "Si querías ser distribuido por una disquera tenías como única opción enviar tu demo y rezar que les gustara y te firmaran. De lo contrario, tendrías que deshacer tu banda y dedicarte a trabajar en alguna otra cosa. No existía el concepto de "independiente" como ahora." La segunda mitad de la década estuvo marcada por el auge del rock regiomontano y el trabajo que realizó Discos Manicomio —la respuesta de Polygram a Culebra de BMG—, etiqueta que tuvo como responsables a Robbie Lear (hoy Director de Universal México) y Marcelo Lara (hoy integrante de Moderatto). Manicomio también puso en práctica estrategias inspiradas en los sellos indie anglosajones, pero sus políticas de contratación siguieron obedeciendo al hermetismo de una multinacional. Entre sus filas surgieron Zurdok —cuyos miembros hoy integran Quiero Club, Chetes y The Volture—, Control Machete —hoy partido en Sonidero Nacional y Pato Machete—, entre otros. Mopri comenta al respecto: "Cada momento tiene su importancia histórica al verlo de manera retrospectiva. La de finales de los noventa fue la primera generación de rock en México con una sensibilidad del siglo XXI: estaba más conectada con lo que sucedía en el mundo, fue la primera en utilizar tecnologías digitales en composición y promoción." Pero en México ya existían desde tiempo atrás apuestas que fincaron su carrera en la independencia: Jaime López, Fratta, La Barranca. Explica José Manuel Aguilera, fundador de ésta última: "Hicimos discos de varias formas, incluso con BMG, pero La Barranca fue y siempre ha sido un proyecto independiente." ¿De que forma redituaría esta vocación al paso del tiempo, cuando la independencia se ha convertido en el estado natural de las bandas de rock en el país, Aguilera explica: "Siempre que sacas un nuevo disco hay que empezar (su más reciente, Providencia, salió al mercado este 2008). Pero ya hay cosas que están ahí y que se lograron con el tiempo: sabemos ya con quien hacer los discos, cómo distribuirlos, qué hacer en cuanto a promoción, en eso llevamos un camino recorrido."
Actualidad La búsqueda de independencia por una cantidad de grupos en México cada vez mayor, se favorecería con la llegada del nuevo siglo y el desarrollo de la red Internet. Actualmente las posibilidades de dar a conocer la música han crecido de manera exponencial y los grupos han cambiado su filosofía: ya no esperan por nadie, ellos actúan por sí mismos y exponen su trabajo. Este fenómeno ha aumentando el número de propuestas en cualquier ámbito y también ha vuelto más cerrada la competencia por destacar. No obstante, los grupos que siguen adquiriendo mayor atención mediática en México y fuera del país son los que se fundaron en los ochenta, al menos en lo que respecta al caso de Café Tacuba y Jaguares. ¿Dónde están sus sucesores? ¿No han surgido acaso propuestas del mismo nivel de los mencionados? Hacer estas preguntas es entrar de golpe en un territorio de controversia. Héctor Mijangos, director de Noiselab, uno de los sellos independientes más activos en el país, responsable de editar proyectos como Zoé y Los Dynamite, afirma tajante: "El momento de la música en el mundo y en México es mucho mejor que el que había en los ochenta y noventa. No creo que haya falta de calidad en los grupos, más bien hay exceso de grupos. Antes existían Caifanes y Bon y equis, pero eran bien poquitos. Ahora en México cada fin de semana puedes ir a escuchar a un grupo nuevo." Luke, cantante de Becker, ofrece su óptica del asunto, la cual trasciende el entorno mexicano: "Es una tendencia mundial, no sólo de México, el que ya no haya grandes figuras, grandes bandas. Aún tienes monstruos como U2 y Coldplay, instituciones. Pero ahora el consumo es más rápido, fugaz. Hay cosas más interesantes que esas bandas, pero la velocidad del consumo las arrastra. Y tiene que ver con el formato de distribución del material. El disco ya no es tan importante, lo que es importante es la canción: la gente busca canciones. Ahora, desde una plataforma digital, ya no son tres bandas las que sacan su disco, sino trescientas o tres mil." Mopri, en cambio, argumenta que sí hay bandas jóvenes que tienen ya logros importantes: "¿Qué es un gran grupo? Llenar un Palacio de los Deportes para mí es cosa de grandes grupos. Zoé y Café Tacuba lo han hecho recientemente." Camilo Lara, quizás el caso más interesante al interior de la industria musical: funge como alto ejecutivo de EMI, pero también compone y produce música como Instituto Mexicano del Sonido a través de una independiente (Noiselab), celebra también el éxito de Zoé: "Creo que es uno de los grupos más importantes en el rock hoy en día y tal vez vendan menos discos que con ese éxito pudo haber vendido Caifanes, pero lo que produce Zoé es no solamente la venta de discos: vende más conciertos, más patrocinios, tracks digitales, wallpapers, etc. Se ha pulverizado la venta. Se vende menos, pero de más productos." Cabe agregar que la formación independiente de Lara se ve reflejada en el desempeño de la multinacional para la que trabaja, lo cual, en el medio musical resulta ejemplar. "En el label he impulsado a muchos grupos independientes", explica. "He hecho E.P.s de grupos nuevos, desde Furland hasta Lost Acapulco, y artistas que están más consolidados como Plastilina Mosh y Titán." Señal inequívoca de que hasta las multinacionales buscan adaptarse a los nuevos tiempos.
Revolución tecnológica La acelerada evolución tecnológica que ha tenido la industria musical la ha revolucionado por completo. ¿Es que aún no alcanzamos a dimensionar su transformación? ¿Qué hacer cuando la sobresaturación de sonidos es el aire de los tiempos? Baste ingresar al portal MySpace para darse una idea de lo lejos que estamos de los días en que el estreno de un álbum de Led Zeppelin o U2 era una novedad que daba de qué hablar por meses. Mopri profundiza en el cambio de hábitos que ha traído consigo Internet: "Actualmente la música se consume, se escucha, se procesa y se almacena de una manera muy diferente a la de antes. Ir al Chopo para descubrir música o conseguir discos difíciles de encontrar era una aventura semanal. Hoy en día solo necesitamos tener un poco de tiempo libre para navegar por Internet, en donde podemos escuchar un nuevo grupo de Chiapas o Ecatepec. En ese sentido Internet es como un Chopo de proporciones monstruosas que se puede visitar virtualmente todo el tiempo. Aunque El Chopo es único y aún puede ser una referencia para cosas que no se pueden vivir en la red." Por su parte, Mijangos, como promotor del nuevo rock mexicano, más que concluir con un diagnóstico, hace una petición para que la industria independiente continúe su paso: "Lo más importante es que la gente vaya a los shows. La verdad, que ni compren los discos, pero que vayan a los shows. Que hagan que el artista pueda vivir y que la gente que tratamos de difundir esto también lo podamos hacer. Al final de cuentas, el que compra y el que consume la música es el que dice qué va a pasar y qué no."
Escrito por Enrique Blanc a las 14:50
|
|
|
Crema y nata del rock inglés |
23/09/2008 |
Si Pete Doherty y Alex Turner hubiesen coincidido en la misma universidad sabríamos con suma facilidad qué tipo de personaje encarnaría cada uno de ellos. Turner sería el silencioso niño genio que se gradúa con honores, y Doherty no podría ser otro que el típico rebelde que no consigue terminar la carrera por estar más interesado en otras cosas: el sexo, las drogas, el rock and roll. Generacionalmente, esta hipótesis podría ser verosímil: Doherty nació en 1979, siete años antes que Turner, quien lo hizo en 1986. Eso haría las cosas creíbles ya que si bien Turner hubiera culminado sus estudios sin interrupciones, Doherty hubiera llegado tarde a la universidad y su paso por ésta seguramente se habría prolongado más de lo debido. Sin embargo, geográficamente esto no pudiera ser posible dado que mientras Doherty es nativo de Hexham, en el condado de Nothumberland, en el norte de Inglaterra, Turner lo es de Sheffield, ciudad del condado de Yorkshire Sur. En fin que de cualquier manera ambos músicos tienen algo en común: son (desde mi humilde opinión) los dos talentos más grandes del nuevo rock británico, creadores de cuatro de los proyectos más brillantes y renovadores de un país en el que el rock es una tradición arraigada y vigente: Doherty de The Libertines y Babyshambles, Turner de Arctic Monkeys y The Last Shadow Puppets. ¿Exagero?
Coincidencias Pero, ¿por qué arribar a tal conclusión cuando ya ambos músicos y compositores se han llevado los aplausos de la crítica? Doherty desde la salida del segundo y último disco de The Libertines en 2004 y Turner a partir de la llegada del primero de Arctic Monkeys dos años después. Mucho tiene que ver el que ambos parecen consolidar su carrera en este preciso momento, afianzándose fuera de los proyectos que los pusieron bajo el reflector, es decir, Doherty con Babyshambles, luego de la salida de su tercer plato, primero grabado en vivo, el frenético Oh! What A Lovely Tour y Turner tras la aparición de The Age Of The Understatement, su soberbio proyecto alterno a Arctic Monkeys, realizado con la complicidad de Miles Kane del grupo The Rascals. Dos álbumes que dado su impacto en el escenario musical anglosajón, la multinacional EMI ha tenido el acierto de lanzarlos al mercado en edición nacional.
Sir Pete Doherty Sus credenciales son elocuentes: Se mudó a la capital inglesa asegurando que estaba destinado a ello. Ingresó en la Universidad de Londres para cursar Literatura inglesa, pero desertó el primer año de la carrera. Formó The Libertines junto a su colega Carl Barat a fines de los noventa, aunque fue hasta 2002 que el grupo logró producir su primer disco. Su publicitada adicción a la heroína y el crack lo llevó a meterse a robar al departamento de su socio musical. Dicho arrebato lo puso tras las rejas. Intentó rehabilitarse en Tailandia sin mucho éxito. Sus ires y venires orillaron a The Libertines a posponer actuaciones importantes como la del festival Glastonbury en 2004. Tuvo un anunciado romance con la modelo Kate Moss, mismo que cristalizó en la composición del tema "You Talk", incluido en el segundo álbum de Babyshambles. Ha publicado sus diarios con el título de The Books Of Albion. También ha expuesto su obra plástica en galerías como la Chappe de París, causando controversia y decepción en el mundo del arte. Todo esto entre otros eventos que perfilan una personalidad arrebatada que sólo parece maniatarse a la hora de subir al escenario. Musicalmente, hizo dos discos con The Libertines: Up The Bracket y el celebrado The Libertines. A la fecha, lleva ya tres títulos con Babyshambles: Down In Albion (2005), Shotter's Nation (2007) y Oh! What A Lovely Tour (2008), que incluye imágenes en DVD, además del audio de las mismas en CD.
Lord Alex Turner A diferencia de la vida llena de aspavientos de Doherty, Turner se mantiene en un bajo perfil, lo que le permite ser mediáticamente más sorpresivo que su colega. Así fue como la salida de The Age Of The Understatement cayó por sorpresa en la escena musical. Disco grabado en Francia que parece retener la ambición musical de los héroes de la chanson française, lo cual es elocuente en el aire orquestal que domina a la mayoría de canciones y que le brinda un sonido renovador a Turner, quien no por eso deja fuera del juego la potencia eléctrica característica de las composiciones de Arctic Monkeys. En otras palabras, se trata de un exquisito trabajo de fusión entre el rock y la música que aporta la Orquesta Metropolitana de Londres, que pone en evidencia el nivel y la ambición de Turner como compositor y arreglista. Más concentrado en lo suyo, la música, la carrera de este enfant terrible del rock británico se presenta a los ojos y oídos de cualquiera más que promisoria: Ha colaborado con el rapper Dizzie Rascal, con lo noveles Reverend and The Makers y ya se rumora acerca de una colaboración con Alisson Mossheart de The Kills. Además del debut de The Last Shadow Puppets, Turner muestra con orgullo los dos discos que a la fecha ha gestado cobijado por el cuarteto Arctic Monkeys: el diverso en sonidos Whatever People Say I Am, That's What I'm Not de 2006 y el trepidante Favourite Worst Nightmare de 2007.
Escrito por Enrique Blanc a las 14:16
|
|
|
Real World y Luaka Bop: Corte de caja |
23/09/2008 |
En la era de la "i minúscula" que vivimos (iPod, iTunes, iPhone, etc.), determinada por una promiscua proliferación de monitores portátiles, parece que el mundo ha encogido considerablemente. Ahora es más fácil que nunca navegar por la red Internet y encontrar información y grabaciones de cualquier músico que acaba de editar su primer disco en el mercado musical de, digamos, la región de los Balcanes. Pero en otros años menos amables, aquellos de falibles faxes, costosísimas llamadas telefónicas y escasa información, pretender enterarse de quién era Nusrat Fateh Ali Khan o Shoukichi Kina era sólo privilegio de trotamundos low budget como Ry Cooder. Es por eso que la invaluable labor que desde la ya antigua década de los noventa han venido haciendo en cuanto a la difusión de música proveniente de los cinco continentes sellos como Real World y Luaka Bop, siguen teniendo un peso importante al menos en lo que respecta a la costumbre de interesarnos en aquello que nos queda lejos, si ya no operativamente gracias a Internet, aún culturalmente.
Contexto Real World Records, el sello discográfico fundado por Peter Gabriel, inició actividades en enero de 1989 y su primer lanzamiento fue la banda sonora para la cinta The Last Temptation of Christ, dirigida por Martin Scorsese. Un disco que reunió al compositor inglés con músicos provenientes de otros países, sobre todo de África y Asia, como el senegalés Yossou N'Dour y el ya citado Ali Khan. Luaka Bop se fundó también en 1989, por David Byrne, el escocés avecindado en Nueva York y líder de The Talking Heads. Sus primeros títulos recuperaron temas importantes tanto de la tradición musical brasileña como de la cubana. A la postre, Real World dio a conocer al mundo a talentos como el ugandés Geoffrey Oryema, la colombiana Totó La Momposina y sus Tambores, el keniano Ayub Ogada, la tibetana Yungchen Lhamo, entre muchos otros, mientras que Luaka Bop ha concentrado su interés en el brasileño Tom Zé, la belga Marie Daulne y su grupo coral Zap Mama y el estadounidense Jim White, por mencionar algunos. Son casi veinte años de actividad que cada una de estas etiquetas ha afrontado de manera distinta. Real World renovándose hasta la fecha y continuando con su labor de editar novedades y apoyar experimentos que respondan a su interés por la música de los confines más alejados del planeta. Luaka Bop en cambio, padeciendo una desafortunada crisis que ha mermado su continuidad y que ha ocasionado que incluso Byrne se distancie de un proyecto cuyos lanzamientos se han hecho a cuentagotas. A continuación, un repaso raudo por los logros más recientes de ambas etiquetas.
La gran esfera azul Big Blue Ball es el título de la novedad más reciente de Real World Records, un álbum exquisito que comenzó a cocinarse a fuego lento en 1991 y que hasta 2008 ve la luz; la reunión de una serie de músicos y cantantes como Sinead O'Connor, Natacha Atlas, Joseph Arthur y Papa Wemba que grabaron temas en colaboración durante sus estancias en los estudios del sello, y que fueron produciendo y compilando a través de los años Karl Wallinger (World Party, The Waterboys) y el mismísimo Gabriel. Además de éste, Real World ha mantenido el paso firme en lo que a lanzamientos respecta. Entre sus títulos más nuevos están Venus On Earth de la agrupación multirracial Dengue Fever; Long Way Down, el proyecto del actor inglés Ewan McGregor, consistente en recoger la música de las diferentes escalas de un recorrido cultural realizado en motocicleta; Sen, el sublime álbum de Sevara Nazarkhan, la nativa de Uzbekistán; e Ishumar del cantante touareg Toumast, representante del blues del desierto del Sahara. Simultáneamente, acorde a la idea de Gabriel de recurrir a las tecnologías de punta, Real World ha rediseñado su portal en Internet (www.realworldrecords.com) con el fin de ofrecer su catálogo completo y una serie de extras que hacen de su navegación una experiencia tan exótica como los sonidos a los que nos ha acostumbrado estos años. Muy recomendable es la selección de videoclips que ofrece el portal, destacando la amena entrevista con Gabriel y Wallinger acerca la elaboración de Big Blue Ball, a varios años y arrugas en el rostro de haberse realizado.
Música anti-envejecimiento Luego de algunos años de zozobra, en los que incluso el capitán David Byrne decidió saltar de la nave, Luaka Bop parece reactivar sus lanzamiento y, en este 2008, son ya varias las novedades que atrapan la atención. Una de ellas es el disco que celebra meritoriamente los 20 años de vida de Brazil Classics 1: Beleza Tropical, el primer álbum que editó el sello. Se trata de una selección de temas de sus tres recopilatorios especializados en música contemporánea de Brasil, incluyendo canciones de tropicalistas como Gilberto Gil a tribalistas como Marisa Monte. Otros títulos de aparición reciente son el bizarro Transnormal Skiperoo del cowboy galáctico Jim White y la grabación en vivo de la reunión de Os Mutantes, lanzamientos que constatan el ritmo lento en el que trabaja el sello, editando un título por año aproximadamente, pero subsistiendo al menos. Ya veremos qué sucede con esta célebre marca ahora que llega a los veinte años de labor.
Escrito por Enrique Blanc a las 14:14
|
|
|
|
|
 |
|
 |
Enrique Blanc
La revolución tecnoloógica que ha traído Internet ha cimbrado los cimientos de la industria musical. ¿De qué manera esta transformación ha afectado al rock mexicano? ¿Qué persiguen los grupos de las nuevas generaciones? ¿Hacia dónde encaminan sus propuestas? Éstas son algunas preguntes que intento despejar en el primer texto de esta entrega, originalmente publicado en el número 420 de la revista Día Siete.
¡Lo mejor del rock inglés! Puede ser que esté en las manos de Alex Turner y Pete Doherty. Un texto publicado en el suplemento Ocio del periódico Público de Guadalajara.
¿World Music? Al parecer hemos pasado de ese término que aludía a todo y a nada. No obstante, Real World y Luaka Bop, los sellos difusores de la música tradicional y de fusión alrededor del mundo continúan activos. En 2009 ambos llegarán a los 20 años de vida. En el texto aqúi incluido se hace un análisis de su estdao de salud.
Te invito a escuchar El Ritual, a través del 104.3 de FM, Radio Universidad de Guadalajara, de 6 a 7 de la tarde (hora de México) en la siguiente dirección electrónica: www.radio.udg.mx
|
|
|
 |
|
 |
|
 |
LO QUE LEO:
La carretera es el crudo y desconsolador relato post-apocalíptico en el que un hombre y su hijo recorren un paraje singular, una Norteamérica completamente quemada, plagada de cadáveres, con la esperanza de llegar a la costa y transformar su sórdido destino. En su periplo, los personajes de la novela atestiguan un país en cenizas, producto de la incompetencia de su especie. Padre e hijo verán ante sus ojos dos realidades distintas; el primero, un paisaje desolador que evoca el mundo mejor que existía antes de la catástrofe y, el segundo, un horizonte cierto que ofrece pocas posibilidades de vida, una tierra hostil e incinerada, tan negra como la oscuridad de la noche y su perspectiva de vida. Un grupo de huraños y hambrientos sobrevivientes, un anciano a punto de extinguirse, un tren abandonado a la eternidad sin movimiento, son algunos de los obstáculos con los dos personajes de la novela se cruzan, en su incierta odisea, en la que objetos como un carrito de supermercado, una lona que hace las veces de alfombra y de sobretodo, una mochila y la comida enlatada que llevan en ella, son sus únicas pertenencias y los utensilios que los mantienen con vida. Uno de los aspectos más interesantes de La carretera es su aparente simplicidad literaria, la manera en que está escrita, en breves párrafos donde la pirotecnia literaria se ha hecho a un lado a favor del lector. No obstante, el estilo de McCarthy, lacónico y directo, está tejido con la maestría ya exhibida en obras anteriores. La carretera viene a ser la décima primera obra de McCarthy, a quien también se le reconoce por la trilogía de la Frontera, publicada entre 1992 y 1998. Y, así como los hermanos Coen realizaron la adaptación de No Country For Old Men, el realizador John Hillcoat ya prepara un largometraje basado en la última novela de McCarthy a la fecha.
|
|
|
 |
|
 |
ESCUCHANDO:
Diez años atrás, el ser elegido por una discográfica multinacional y fichado por la misma era todo un reconocimiento. ¿Lo sigue siendo hoy en día, en la era del MP3 y la música que nos alimenta la red Internet; cuando la actitud prevaleciente es la de ser independiente y decidir por uno mismo? Eso podríamos preguntárselo a Benjamin Gibbard, el líder del cuarteto Death Cab For Cutie, al que la etiqueta Atlantic —subsello de Warner— le ha editado su álbum más reciente, el logradísimo Narrow Stairs. En realidad, éste es el segundo título que dicha etiqueta edita del cuarteto originario del estado de Washington, en el noroeste estadounidense. Su anterior, Plans, también recibió el apoyo de la multinacional, lo cual hizo visible su lanzamiento afuera de los países anglosajones en los que Death Cab For Cutie es considerada una institución de su circuito independiente. Narrow Stairs es el sexto álbum oficial del grupo que inició su cosecha discográfica en 1998 y que, paulatinamente, fue sumando seguidores en una carrera modesta y de perfil bajo, a la que avalaron sus refinadas canciones. Transatlanticism, de 2003, publicado bajo el cobijo de Barzuk Records, es el disco que muchos consideran su obra más intensa, uno de los más emblemáticos del rock subterráneo norteamericano del nuevo siglo. Parte del éxito del mismo es la atención que el propio Gibbard logró trabajando junto al productor Jimmy Tamborello, en el aplaudido álbum Give Up, del proyecto The Postal Service, formado por ambos. La versatilidad demostrada por Gibbard, quien también se alterna como solista, lo ha llevado a ser señalado como uno de los más creativos compositores del rock anglosajón de nuestros días, a la par de otros nombres como Conner Oberst de Bright Eyes, Jenny Lewis de Rilo Kiley y Ryan Adams. En Narrow Stairs, Gibbard exhibe que para nada ha maniatado su instinto creativo, y por ello presenta "I Will Possess Your Heart", una balada de ocho minutos y medio al principio del disco, rompiendo toda convención de la industria pop, respecto a lo que deben durar las canciones y el lugar que deben ocupar en el disco. Otros temas de gran factura son la apasionada "Cath…", la irónica "Your New Twin Size Bed" y la frenética "Long Division".
|
|
|
|
 |
|
 |
|
|
|
|