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Domingo 21
Marzo 2010

 
 

Escritos de Milagro Haack

 
Poética de la Piedad.jpg (256 Kb)

Apreciado Dios
16/04/2009

Collage digital:  Poética de la Piedad de Milagro Haack

 

Apreciado dios.

 

“No habéis oído hablar de ese loco que encendió un farol en pleno día y corrió al mercado gritando sin cesar: « ¡Busco a Dios!, ¡Busco a Dios!»” *

.

Los días están más rápidos, pareciera que todo gira y en ese giro cambia la casaca de todos los instantes para el retiro sin cosquillear el aire de su desaguar  espacio.

 

Me han dicho que has muerto, que ya ni vienes por estos terrenos, que esa muerte es olvido por nueva tierra. Sabes, me parece bien, todo debe cambiar, con ello hasta las creencias, si dicen que no existes, entonces, esa oscura nube –Oscura- sobre el Cerro del Café, tiene días expresándolo. No es niebla, nadie  lo mira, pero  lo  observo, y le garabateo con un dedo en el espejo te estoy mirando, sólo eso, te estoy, entonces, veo un rayo de luz, parece de medio sol cerca de él, y veo ese verde calado en la madrugada platicándome; no llores más niña, todo el cielo te protege. Pero cómo, si no hay nadie más allá de tu belleza, tus esperados ojos, tus manos, para no prestarte más las mías,  sólo, eso, reflejos, y más reflejos de lo que no conocemos. Por ello te escribo, comprendo todo, aunque soy humana, comprendo los espacios, los dejo ir con su sabroso halagüeño, que ni siquiera atrapo por los quinqués, sólo dejarlo ir, así de sencillo, como todo en la vida.

 

“¿No oímos todavía el ruido de los sepultureros que entierran a Dios? ¿No nos llega todavía ningún olor de la putrefacción divina? ¡También los dioses se descomponen! ¡Dios ha muerto! ¡Dios permanece muerto!” *

 

Sabes, dios, hoy entró un olor a crisantemo por este piso quedándose parado en la lucera, haciéndole compañía a tu creación,  te digo, se ve muy asustado, como a punto de desplomarse en un solo artero relámpago más, sin ser el cerro de las Tres Cruces.  

 

Como sabes, no los tengo plantado en el patio, por eso me fue extraño, pero no desconocido, por las olas de vida que he tenido.  Aquí, se conocen como la flor de los muertos, las llevan siempre a los cementerios, es de un amarillo muy suyo, dicen porque duran mucho, pero al marchitarse es como el cuerpo en un sepulcro.  

 

En su olor me detuve, pensé en lo que me señalan, -ya no existes-, bien, creo  que es cierto. La naturaleza es sabia, nos da signos para reflexionar, como ese dicho, cuando el río suena, es porque piedras trae, divisando que tu muerte es normal como todas; los cambios son de aquellos que aceptan el  final de una creencia para volver a buscar los ojos de dios entre las cenizas y las esperas, debe haber una huella, un pétalo de un crisantemo, para iniciar este salto de campana.

 

Quizás, no leas esta carta, como las otras, pero ahora hay una razón, ya no estás, y es bueno saberlo, es bueno saber que este mundo ya no te es importante, habiendo otros a la vista y son parejos,  buenos para ti, no es crítica, es saltar al vacío, sabiendo que hay tejidos y destejidos pasados, mientras en el planeo vas recogiendo los hilos para construir otro por anónimo, por ello, al fin, advierto este cuarteado muelle por diadema de agua.

 

Deséame suerte, estaré bien, quizás por primera vez, quizás, la niña este despierta, sin olvidar sus naturales esencias.

 

Feliz viaje por donde quiera que estés,  la felicidad o el retiro han sido tu morada desde siempre.

 

“Finalmente, arrojó su farol al suelo, de tal modo que se rompió en pedazos y se apagó. «Vengo demasiado pronto -dijo entonces-, todavía no ha llegado mi tiempo. Este enorme suceso todavía está en camino y no ha llegado hasta los oídos de los hombres.*

 

Hasta siempre y  recibe este tácito  abrazo

 

 

Milagro Haack

 

 

* La Gaya Ciencia, Frederick Nietzsche.

Escrito por Escritos de Milagro Haack a las 19:2

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Life copy.jpg (177 Kb)

Penitencia – XX
22/03/2009

 

Penitencia –  XX

"Huye.

Hay días malos, días que crecen

en un charco de lágrimas."

Blas de Otero

 

 

 

 

Migas de agua

bajan

con el gesto de sigiloso  aire

y luchan contra el saúco de otro norte

 

-Pueblos

duda del despojo que ordena

disuelva puertos de patria -

 

Luz que gira

cuando el centelleo lúcido del naufragio

no busca el aislamiento hermano

 

-Pueblos

no   más sangre del día

que predice  la muerte con la carta de juicio-

 

Pensante

acopia en una sola red

el seguir de pesca hacia el fiel abrazo

 

 

 

 

Milagro Haack

 

Escrito por Escritos de Milagro Haack a las 13:32

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Vicente Gerbasi. 1958 Santiago de Chile.jpg (153 Kb)

Abrigo Esbozo: Vicente Gerbasi poeta del resplandor
13/02/2009

Abrigo Esbozo:

Vicente Gerbasi  poeta del resplandor


 

I


“El deber de nosotros los poetas es restituirle ese valor mágico”

Vicente gerbasi

 


La poesía de Vicente Gerbasi resalta el "realismo mágico" con rasgos acentuados en la vivencia, muy propios dentro de la presencia de lo humano en el paisaje, nunca antes sentido en nuestra literatura del siglo XX, logrando una mirada cósmica universal en el quehacer poético; esto, se puede palpar por el hallazgo en la lectura del rayo cruzando sombra, profunda llenando comunicados con las entidades sobre tornasoles, recorriendo memorial escrito, sólo dando un abrigo esbozo de unos de sus libros inmortal de la literatura venezolana: “Mi padre el inmigrante; poemario de treinta estrofas muy bien hiladas hacia el homenaje al padre, realzando a Canoabo, pueblo rodeado de montañas, de signos maravillosos, misterio dando luz y temple a través de su palabra, por donde se respira la fusión, la mezcla de cultura vadeando el vinculado asombro alojado en las imágenes sostenidas desde la niñez y  a su vez se percibe una poesía cercando lo metafísico: Venimos de la noche y hacia la noche vamos. Así inicia Vicente Gerbasi este inmortal poema cuando lo supremo e irreversible se encuentran como un preclaro dibujo por su espontaneidad deslumbrante: lo filosófico, la eterna búsqueda de los paradigmas de lo humano junto a la vivencia dando paso a la modernidad con presencia perdurable, estéticas hispánicas, como prolongación de una tradición ya escrita; sin embargo, Vicente Gerbasi la enriquece  desde su propio terreno donde la natura habita con lo íntimo vivido desde la infancia, despertando la llama del relámpago entre el pálpito encuentro con lo latente inesperado por los atajos del retorno a la aldea de Canoabo, reflejando el padre-ser-hombre engendrador de vida, engendrador de muerte, con su perspectiva sideral que bautiza el paisaje en un ente mítico hasta místico:

 

XI

 

Por ti sé que el remo que regresa del horizonte,

y el hacha que al contacto del árbol

llena de resonancia el día,

y el martillo que aplasta el hierro

y lo moldea como una llama densa,

y la mano que amasa el barro, para la vivienda,

y amasa la harina para los hijos,

y para los hijos de nuestros hijos,

y el escalpelo que transmite sangre a la piedra,

elevando su suave gesto en la penumbra,

y la frente inclinada sobre la maravilla,

hacen la conclusión de la jornada.

Por ti sé que el paso de cada uno es solitario,

como un recuerdo, como un instante,

como la muerte de cada uno.

Por ti sé que el amigo es sagrado,

y que más vale un árbol con frutos

que brillantes monedas de oro.

Pero aquí estoy debatiéndome con sangre, imagen y lamento,

recogido en mi gesto como habitante que sale de la noche.

Por ti me alejo de las ruedas del lujo,

de la serpiente de oro, de la araña de cristal pulido,

de la cortina de azules mariposas.

La tierra nos reclama más cerca de sí misma,

más cerca del sueño en que la vemos.

Ráfagas solitarias se acercan a mi frente,

donde la noche mora temblando en los jazmines.

Fugaces resplandores pasan entre mis huesos,

mientras voy escuchando mis pasos en el polvo.

Avanzo, clamo, caigo, y yo mismo levanto

mi cuerpo abandonado.

Agítanse las sombras al golpe de la sangre,

con el trueno que enluta barrancos y montañas,

y en la humedad enciende cuchillos, ojos, cuerpo

y manos que socavan la soledad oscura.

Camino por escombros, recojo un niño herido

que interminablemente llama hacia las paredes.

Busco un pan, me persiguen

y mis rodillas sangran por largas madrugadas.

Padre de mis huellas,

padre de mi tristeza nocturna.

Y de mi poesía.

 

Las imágenes crean el espacio con su propio galope para atrapar el enigma incesante en el mismo espacio por la visión del niño, el mismo que va lleno de misterios penetrando en cada palabra -imagen- reconociéndose por la seducción del regreso de un ser que rompe y teje mundos reales y los mitifica en el instante con una sola pincelada onírica tan esencial, como real por el mismo misterio de cada símbolo guardado en el rocío sensorial, avivando a la misma natura con acento íntegro; único génesis de la poesía venezolana hacia lo universal de las letras, inmortalizando el brillo sentido por el goce de la luz que nos lleva a cabalgar con un ritmo muy propio en su poética originando encanto, la montaña desde el río intrínseco del verso:

 

XIV

 

Áspero cuero de tigre,

estrellada lentitud de arqueado lomo,

fuerte cabeza insomne,

dientes detenidos en la sombra.

El viento vegetal lame las peñas,

húmedas lumbres vagan por el río,

y tensos pasos hunden

las flores de la noche en la memoria.

 

 

Muchas lecturas y escritos se han enfocado en lo contemporáneo de “Mi padre el inmigrante”. Siento que es volver a recorrer los caminos muy marcados de  Gerbasi, es volver a nacer desde la memoria del padre con su espada llena de luz, signo a su vez de la extensión de la palabra, asumiéndola por toda su poesía al enfrentarnos a la realidad humana, volver a ser humano, volver al eje de la poesía: la infancia con sus tesoros y sombras alucinantes que todos poseemos; volver a la conciencia de la misma poesía dentro del relámpago cuando destellan las puertas sobre los arcos siempre de obertura, volviéndolos “cuerpos de arte” superando todas sus fuentes sin oponerte a su raíz.  La palabra va junto a la firmeza del signo, regenerando visiones que sólo el mismo Gerbasi puede clarearnos: “Yo considero que mi padre el Inmigrante, es un poema vivencial, existencial, Lo escribí a los 28 años, para esa época leía mucha filosofía…. En el libro se nota el contenido filosófico, especialmente, no a la manera de Sartre, sino a la de Heidegger y Rilke.”*

 

 XIX

 

Arden puertas oscuras hacia el fondo

de los muros solitarios,

hacia la escala antigua de Jacob.

Resbalan las maderas, los metales,

cayendo en las tinieblas como lenguas,

en la sangre que hierve,

hacia rostros oscuros,

y aquí, junto a mi alma,

se abren flores azules

en medio al resplandor.

Detrás están las llamas saliendo de la madera,

detrás están los vientos de las constelaciones.

Una espada, una espada, una espada que brilla

derriba un árbol negro.

Ahí va como un río el mármol por la noche,

y resuenan las voces

de las almas que llegan al panteón nocturno.

 

Si entramos con la magia de la poesía a su imaginable núcleo para reconocer el manto que frotamos por tierra, desgranando ámbitos que nos levanta el día fuera del hechizo de la noche, cuando nos anuda a la sacra alianza de este oficio de ser poeta marcado por una región hacia otras perennes fronteras. Este es el caso de Gerbasi parte de la médula sensible transparente y nos lleva por estelas universales, con el canto que temporiza a la poesía, reluciendo con la palabra que pueblan labios. Asimismo, es alma investigativa, necesario paso para entrar hacia los otros edenes como propios: “Es un perpetuo recomienzo y un continuo regreso” como lo acentúa Octavio Paz. Entonces, venimos de la noche y hacia la noche vamos, el círculo poético cierra y abre con este magistral verso, este diálogo con el lector que ofrenda la reflexión de la nada siendo vasija árbol frente al  espejo mordiendo lo redondo del verbo.


 

II


 

“Un poema es necesariamente un objeto de arte.”

Vicente  Gerbasi


 

Escribir de un poeta como Vicente Gerbasi, siempre será un espiral reto, un sentir el respiro del asombro en toda su obra literaria, que va más allá de los horizontes y abre,  desnuda el testimonio ojo de la poesía universal como el alquimista que bebe de la esencia de lo real cuando afronta la unidad de un lenguaje trascendental con acercamientos hacia el vigor del trópico, de la naturaleza, lo mítico y lo intrínseco creativo, asumiendo lo ecológico: círculo por tierra compartiendo su híbrido hábitat con centelleo desde la infancia por donde hormiguea la metamorfosis junto al río metafórico con pertenencia única en su palabra escrita, siendo parte del espejo en legado y prodigios poéticos surrealistas desde su humana acuarela con estampo de vida. Por otra parte, su visión cósmica del lenguaje, su labranza, la creación y la transmutación dentro del poema dándole nuevas visiones pensando en el lector y como lector, porque Vicente Gerbasi nos da “esa chispa creadora” sin despojar la poesía de lo infinito del arte vivencial: “El poeta luego tiene otro trabajo que consiste en cómo saber modelar como en una arcilla el lenguaje y eso se adquiere a través de muchas lecturas, de conversaciones. Meditación profunda de cada quien”.*  El ser con sentido de lo externo hacia esa meditación profunda, sensorialmente atado al  y su  “valor mágico” en el idioma sellando este encuentro con lo mágico de la luz: memoria de agudo cauce de un gran observador del humano ecosistema, como lo es Vicente Gerbasi, poeta mayor, fecundo en el arte de Hispanoamérica, más allá de las fronteras por la traducciones de sus obras. Mas, su valor cumbre lo sentimos en su fibra de existencial cuerpo, castizo, y  sólo me queda, el dejo de esta honesta mudez, por lo dejado en este viaje cuando me concierto al hilo siendo tejido del deleite por ser una recurrente lectora de la obra poética de Vicente Gerbasi y Abrigo Esbozo, sólo un resaltar su palabra siendo el mago resplandor tallando con madera propia su palabra hasta y después de  Los oriundos del paraíso

 

Los oriundos del Paraíso

inventaron las orquídeas

que mueven el silencio de las horas.

Los oriundos del Paraíso

hicieron de un rubí

el ave que nos acostumbra

a la tristeza

del Orinoco sombrío.

Los oriundos del Paraíso

lanzaron

las más bellas mariposas

que vuelan entre las ramas

de los viejos cafetales de Canoabo.

¿y qué es Canoabo? ¿Quiénes lo hicieron?

Lo hicieron los oriundos del Paraíso.

Allá donde toda la vastedad

suena en los montes.

 

Vicente Gerbasi

Del libro Los oriundos del Paraíso. 1994 (0bra póstuma)


 

Milagro Haack

31 de octubre de 2008.

 

*Fragmentos de una entrevista a Vicente Gerbasi. Revista poesía. Nº 62/63(1984) U.C

 

 

 

Vicente Gerbasi. Poeta y ensayista venezolano nacido en Canoabo en 1913. Hijo de un inmigrante italiano. Entre 1926 y 1941 fue miembro destacado del grupo y revista Viernes, junto a importantes poetas del momento Su primer libro de poemas fue “Vigilia del náufrago”,1937. “Bosque doliente” 1940. “Liras”, (1943) Premio Municipal de Poesía en 1941. “Poemas de la noche y de la tierra”, 1943.  “Mi padre el inmigrante” su obra cumbre, en 1945. “Los espacios cálidos” en 1952. “Poesía de viajes”, 1968. “Diamante Fúnebre” 1990, entre otros. Premio Nacional de Literatura 1969. En 1982 recibió el premio Conac de poesía al mejor libro del año “Edades perdidas”. (1981). Profesor Honoris Causa de La Universidad Simón Rodríguez de Caracas. Muere en 1992. El 1994 publican su obra póstuma Los oriundos del Paraíso.


Escrito por Escritos de Milagro Haack a las 17:25

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Escritos de Milagro Haack

Milagro Haack, poeta, ensayista, artista corporal y visual. Se desempeña activamente como promotora cultural. Nació en Valencia, Estado Carabobo, Venezuela, un 29 de noviembre de 1954. Ha publicado varios libros de poemas, entre los que destacan: "Temple Ajeno". 1990. "Puertas que no me Pertenecen". 1991 (Mención Honorífica Bienal Latinoamericana José Rafael Pocaterra 1987–1988). "Luto de otra Boca". 1992. "Cuarto de Ceniza". 1994. "Antología Poética", "La rama bifurcada", Poetas del Estado Carabobo. 1986-1994. "Cuadernos Cabriales N° 54", editado por el Ateneo de Valencia. "Cenizas de Espera" 2003. "Cinco mañanas juntas" 2003 "Lo callado del silencio" (2004). Quienes escriben en Venezuela. Diccionario de escritores venezolanos (siglos XVIII a XXI)", por Rafael Ángel Rivas Dugarte y Gladys García Riera (2005). Antología de Escritores del Estado Carabobo: "Palabras de Anunciación y de otras Adyacencias" (Editado por la Alcaldía de Valencia en homenaje a los 450 años de la ciudad de Valencia. Noviembre 2007). Escritoras venezolanas ante la Crítica. IV antología de la Asociación de Escritores de Mérida. Venezuela. Fondo Editorial Ramón Palomares. 2008. Ha laborado, para la Institución Ateneo de Valencias 80.  A finales del año 2005 se une a la nueva visión del portal literario Lalupe.com como director de Arte hasta marzo del 2009. Recibe un Accésit en la "Bienal Latinoamericana José Antonio Ramos Sucre" 2007.Miembro de la asociación de Escritores del Estado Carabobo. Miembro especial del Ateneo de Valencia.  Actualmente, reside en su ciudad natal y dirige un Taller permanente de Diálogos de Literatura y Orientación Poética "El Retorno a lo Humano". 

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