El invierno es lo que tiene... |
29/06/2008 |
Anoche tocaba el turno de cultivarse un rato e ir al teatro. A ver una obra de Moliére, que dicho sea de paso me resultó muy grata y entretenida. Pero no voy a comentar la obra ni reflexionar sobre la misma, sino sobre otro asunto que casi se robaba la atención de los espectadores que estabamos allí presentes: LA TOS. Fueron casi dos horas de escuchar gente toser de todas las formas posibles, el que justo se atragantó comiendo un caramelo hasta la pobre señora que parecía que iba a escupir el alma. Todo el mundo tenía un sonido para compartir, y éramos varios los que nos percatamos y teníamos la atención dividida entre lo que pasaba sobre el escenario y debajo del mismo. Ahora, yo me pregunto, es una loca idea mía pensar que si uno está engripado o con síntomas de algo similar, NO debe ir a un lugar donde se supone que hay que estar en silencio? Pero claro, eso implicaría que la gente se moleste en pensar en los demás, los que terminaremos oyendo su tos durante la función, y por supuesto, eso no pasa. La gente NO piensa en el otro. Por suerte no fui la unica que comentaba esto cuando terminó la obra, muchos de los que estaban decían cosas similares y eso me hacía sentir mejor, porque juro que hay veces que creo que el problema debe ser mi hiper-sensibilidad al ruido ajeno. Al fin, la única conclusión que saco es que si se puede, hay que evitar ir al teatro en pleno invierno o seguir soñando con la utopía de que alguna vez estos individuos tendrán sentido común y harán otra cosa para no molestar al resto.. Uyyy...creo que al estar expuesta a tantos gérmenes me agarré fiebre, porque estoy delirando....
Escrito por romi_gestal a las 23:23
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¿Adolescente Yo? Nooo |
14/06/2008 |
Cualquiera que escuche (o en este caso lea) mis opiniones acerca de los adolescentes, seguro piensa que tengo 60 años. Quizá no se equivoquen y en el fondo los tenga. Pero mi documento dice otra cosa, y en teoría, SOLO en teoría, yo también pertenezco a esa categoría. Claro que no puedo estar más lejos de sentirme parte de la misma, y hoy, volví al famoso Starbucks para sacarme la espina (me sentí en Disney haciendo filas para subirme a los juegos), pude ser testigo del mimetismo que los caracteriza. En especial a las chicas. Todas estan peinadas de la misma forma, todas con sus pantalones super angostos (aca les decimos bombilla) y sus maxi-bolsos, sus botas largas, sus anteojos estilo retro, etc, etc, etc...Y todo, por supuesto, comprado en las casas de ropa dedicadas exclusivamente a ese target. Yo sinceramente no lo entiendo, no solo ahora, en el presente, sino que tampoco lo entiendo comparando la situación con unos 4 o 5 atrás. Y no puedo creer que en pocos años la situación sea TAN diferente... pero al parecer sí. Por aquel entonces yo no sentía que existieran las "tendencias", lo "in", lo "out" etc, yo creo que todas nos poníamos algo que nos quedara medianamente bien y cómodo, todo sencillo, la que tenía la plancha, se planchaba el pelo y la que no, pues no. ¿Carteras? No, gracias, íbamos a bailar (sí, tuve una etapa en que iba a bailar) con un mochila, para poner adentro los buzos, camperas y demás...y siempre, o casi siempre, íbamos en zapatillas...jamás pensé que miraría a aquellos días con dulce melancolía, pero aca estoy...convirtiendome poco a poco en una de esas personas que opinan que "tiempo pasado siempre fue mejor", en este caso realmente creo que sí.
Escrito por romi_gestal a las 3:58
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El café de la estrella |
09/06/2008 |
El sábado me di cuenta de que somos (y me incluyo) unos tercermundistas con unas ganas desesperadas de subir escalones. Hace 10 días, se inauguró en Buenos Aires el primer Starbucks, a la semana del hecho, decidí ir a tomar algo, porque tanto verlo en series, pelis, y viajes, ahora que está aca nomás me daba curiosidad. Imaginé que iba a estar lleno de gente; imaginé mal. Estaba abarrotado como nunca ví una cafetería estarlo. La fila de gente salía del local y se extendía por la vereda, así como 50 mts o más.. Y claro, no sólo me parecía patético en los demás, sino en mí también. De cualquier forma no me quedé a hacer la fila, decidí que volveré un día en la semana. Pero el gusto amargo que me quedó, de darme cuenta que en el momento en que algo del denominado "primer mundo" pisa nuestro suelo, tenemos que ir todos, no importa si por tomar un café te gastás el triple que en cualquier otro lugar y encima estás media hora parada esperando, HAY QUE IR. Como detalle añadido, entre esa multitud de adolescentes, (porque eran el 99% de los que desbordaban el lugar) tuve la sorpresa de divisar a antiguos compañeros del colegio, a los que por supuesto apenas ví salí corriendo en dirección contraria. Lo cual me enfureció más porque no podía creer que entre tanta gente mi vista se posara en aquellos 2 que conocía.... Una experiencia para el olvido, pero como lamentablemente no estoy tan lejos de esa gente, entre esta semana y la próxima juro que voy a Starbucks a tomar mi té y sentirme un rato lejos de mi rutina "sudaca".
Escrito por romi_gestal a las 20:29
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