La mirada de Álvaro Bastero (1988-2010). Fotografías, dibujos, objetos y literatura: descubre la obras del joven artista.
“Una buena historia dura para siempre si la sabes contar”, dijo Al, sin saber que estas palabras lo definirían algún día, y tenía razón, él fue un genio contando su historia. Con esa capacidad tan suya de leer el alma y la de él mismo, trascendían más allá de la lente de una cámara. Su trabajo era su propia poética, y el suyo era un mundo vivo, tan vivo que la realidad por si misma no le bastaba. Esta es una de las historias más apasionadas, más humanas y más honestas del mundo… Con Al siempre había y habrá un más, esto no se acaba, dura para siempre.
Fnac Bilbao acoge la exposición hasta el 31 de marzo de 2012.

El tatuaje no es más que el alma de su portador positivado en su piel…
Puedo leerte en ti… (Al Betrayal) El mundo de Al Betrayal no se explica, se siente. Sus dibujos e imágenes se meten bajo la piel como si fueran tatuajes y ahí habitan, en ese terreno en que la tinta se mezcla con la sangre y se convierten en un acto existencial, necesario, imprescindible y vital, como el respirar. Al Betrayal tiene la capacidad de transitar los territorios contradictorios del ser, dónde la sutileza convive con la ironía, la lucidez con la candidez y la ternura con el desgarro. Maestro de las preguntas sin respuesta, los callejones sin salida y las salidas de emergencia, Al nos invita a zambullirnos en la ola que le empapó un día de Verano Muerto y cuyos rastros húmedos todavía se sienten como escalofríos en la piel de sus fotos. Dudas, confusión, amor, vida, muerte… Espejito, espejito, ¿Quien coño soy? Se pregunta Al y nos preguntamos todos… Su respuesta es líquida y etérea, está llena de nubes, de lluvia, de humo y de niebla… Es efímera y eterna, personal y universal, privada y compartida. Yo también soy Fog Dog, Al.

© Al Betrayal
Las fotos de Al Betrayal son y están llenas de tatuajes, porque para él los tatuajes son fotos inscritas en la piel, marcas visibles del interior del ser. Al tatúa cuando fotografía, dejando una huella en lo que retrata y creando un vínculo directo con ello. Es su forma de entender y estar en el mundo. Al jamás es, ni será, objetivo. Su mirada configura la del otro y en un juego de proyecciones, fotógrafo y retratado se convierten en cómplices. Ante su cámara, la desnudez emocional es un requisito y la única forma posible de posar. No dejes de mirarme, solo mírame igual que yo te miro a tí en este instante… El viaje que Al nos propone es un viaje de confianza y si aceptamos, él nos llevará allí donde vayan las nubes… Gracias Al, por hacerme viajar contigo y por tatuarme también a mí.
Beatriz M. Barrio
Conozco a Álvaro desde hace relativamente poco pero si tengo que medirlo en intensidad el tiempo pasa a ser una medida poco fiable , así pasa exactamente con su obra todavía corta para poder analizarla temporalmente pero de una intensidad infinita. Podría comentar su trabajo de una manera académica hablando de algunos referentes, situándolo en algún contexto o movimiento, todo esto sería totalmente factible pero dentro de algunas referencias e influencias considero el trabajo artístico como pequeñas burbujas aisladas que tratan de contar el mundo a su manera. Esto sólo ocurre con los trabajos verdaderos, los que vienen directamente del alma, y el de A. es uno de los ejemplos más contundentes al respecto.
Creo que la mejor medida para explicarlo es la energía, una fuerza devastadora que ahonda en su experiencia y en la de sus alrededores transformando todo en un mundo onírico expresionista en el que podemos disfrutar de sus textos, expresivos dibujos y la fotografía, todo combinado de una manera natural. Toda esa energía es transformada según el tempo de su propia existencia, puede ser en un pequeño dibujo contenido o en una autentica llamarada dependiendo de los estados de ánimo. No hay concesiones a estilos o recursos formales, así que lo que ocurre queda plasmado a modo de diario vivencial.
Si tuviese que definir su trabajo con una palabra usaría la palabra sincero y con esta palabra creo que se puede entender todo, pienso que es la palabra fundamental para un creador y la mas difícil de conseguir, esa sinceridad se transmite en sus trazos sobre las fotos a veces como un puñetazo, en otras como una caricia y los que conocemos a Álvaro sabemos que las dos cosas están completamente cohesionadas, firmemente unidas.

© Al Betrayal
Adentrarse en el mundo de AL Betrayal (así firma su trabajo) requiere una cierta disciplina y compromiso, dar por hecho tormentas a las que seguirán placenteros y calmados amaneceres.
Yo he estado en su mundo un solo momento, me he impregnado totalmente de su visión y de su manera de hacer con esa disciplina sólo comparable a la del Samuray y yo, que nunca tuve héroes y que ni tan siquiera los busqué he encontrado uno: AL Betrayal. Gracias Álvaro por descubrírmelo.
Jose Ramón Bas





Presentamos esta exposición en la que el prestigioso autor se sirve de la sátira para ver con rayos X los huesos del sistema.
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Tras ganar el Premio Herralde con su anterior título, publica su segunda novela, 'Gloria mía', a comienzos de mayo.
La carrera de una estrella de cine consiste en ayudar a los demás a olvidar sus problemas. En usar tu encanto, tu belleza y tu jovialidad para hacer que la vida parezca más fácil. "El problema -dijo una vez Gloria Swanson- es que si no lloras nunca en público... en fin, el público supone que no lloras nunca". CHUCK PALAHNIUK. 'AL DESNUDO' (Mondadori)