El
segundo disco de Avantgarde es el resultado de un proceso de maduración
en el que los arreglos más precisos y las letras más personales
han dado al sonido del grupo el cariz de nostalgia e intimidad que los autores
buscaban. Además el disco cuenta con las colaboraciones de Xöel
López (Deluxe) y de Pepo Scherman (galardonado recientemente con
un Premio de la Música en España y un Grammy latino al mejor
técnico de sonido).