Tras
el celebrado 1972, el cantautor pop Josh Rouse deslumbra con
Nashville, una excusa para la introspección vagamente
emparentada con la ciudad sinónimo de country en la que vivió
antes de instalarse en nuestro país. En su quinto álbum,
el norteamericano despliega calidad y sencillez en un puñado de
buenas canciones cocinadas a medias con Brad Jones. En la estela de artesanos
del sin prisa pero sin pausa como Bob Dylan y Neil Young.