Su interés por la dirección se despierta muy temprano: a los 16 años ya había rodado su primer corto en súper-8. En julio de 1998 realiza el cortometraje YUL, que obtiene una veintena de galardones internacionales, y, en 2001, 15 DÍAS, mítico falso documental que se convierte en el cortometraje más premiado de la Historia del cine español en ese momento. Experimenta con diferentes creaciones y piezas reconocidas en festivales online. CONCURSANTE, su primer largometraje, se estrena en el Festival de Málaga en marzo de 2007, donde obtiene varios galardones, incluyendo el Premio de la Crítica a la Mejor Película. BURIED (Enterrado), que conmocionó a crítica y público en el Festival de Sundance de 2010, se estrena a la vez en 52 países y más de 4.000 salas. Su tercera y última película hasta la fecha, LUCES ROJAS, con Cillian Murphy, Sigourney Weaver y Robert de Niro, se estrenó en España el pasado mes de marzo y llegará a las pantallas de más de 60 países a lo largo de 2012 y 2013.
"En algún lugar del tiempo", de Richard Matheson.
Un hombre de nuestros días consigue viajar a 1896 para conocer a la mujer de su vida. «Al principio no noté ningún cambio. Me quedé tendido boca arriba, inmóvil, con la cabeza y el cuerpo entumecidos, como si hubiera bebido demasiado». La obra más romántica de Richard Matheson, sin renunciar a su habitual rigor y casi infinita capacidad evocadora.
Publicación: 20/02/2013
Por lo visto, hay un montón de gente que, en otros países, habla otras lenguas. Al parecer, no es para ofender a nadie, y por lo visto la mayoría son útiles. En cada nación, es cierto, tienden a expresarse en la suya (en lugares especialmente descontrolados, las suyas), pero algunos intentan conocer alguna otra, porque, como hemos convenido no hace mucho (un par de frases, calculo), todas son útiles. Dicen que cuando en los viejos tiempos la gente culta intentaba conocer el latín y el griego, no era para presumir, sino para comunicarse en las lenguas más universales del momento. Y en tiempos más recientes, o eso cuenta todo aquel con Wikipedia a mano por la mañana y debate en la radio por la tarde, escritores como Conrad se expresaron con palabras diferentes a las de sus padres por el mismo motivo que Séneca, cuando el inglés no estaba disponible, usaba el latín.
No hace mucho, en una charla en la Filmoteca de Barcelona tras la proyección de Luces Rojas, un educado caballero me preguntó sobre la, en su criterio, difusa nacionalidad de la película (el blog La sonrisa del mapatxe recoge aquí pregunta y respuesta), y, hace unos días, el periodista Julio Vallejo me enviaba un cuestionario interesándose por, entre otras cosas, las películas españolas rodadas en inglés y eso que en general llamamos "cine español" (que, como la mujer del César, no debe conformarse, según parece, con serlo). Vallejo estaba elaborando un artículo para La información y quería conocer la opinión de algunos directores sobre tres o cuatro cosas. Tiendo a desconfiar de la opinión como concepto (que todos tengamos una dice poco en su favor), pero respondí el cuestionario como mejor supe. Como es normal en estos casos, sólo un par de párrafos acabaron en un artículo (puede leerse aquí) que -la actualidad manda- acabó gravitando en torno a un único tema, así que he pedido permiso para recoger aquí la entrevista completa por si alguien tiene el tiempo libre o el aburrimiento necesario para saber qué sucede dentro de esta mejorable cabeza. Al menos a ese respecto.
¿Cómo explicaría que muchas producciones españolas se rueden en inglés? Como, por ejemplo, tus dos últimas películas.
En realidad, son una minoría. Si bien es cierto que se hace con mayor frecuencia que antes, muchas películas españolas, históricamente, se han rodado en inglés (Remando al viento, de Gonzalo Suárez; El perro, de Antonio Isasi-Isasmendi; Angustia, de Bigas Luna...), o en otras lenguas, no es un fenómeno nuevo. Cada vez que sucede, desde hace cuarenta años, se pregunta por ello. Pero tendemos a olvidar. Imagino que es una mezcla de factores; en primer lugar, el presupuestario: a partir de determinado costo, es prácticamente imposible que la taquilla nacional permita su amortización; en segundo lugar, la coherencia narrativa: hay determinadas historias que sólo tienen sentido ubicadas en determinados lugares.
¿Qué piensa sobre que el público español prefiera esas películas españolas que no parecen españolas a otras que sí lo parecen? Lo comento por el éxito de cintas como Luces rojas, Lo Imposible o Mamá, esta última una coproducción con Canadá.
No estoy seguro de que esa premisa sea exacta. Hay películas de mucho éxito -la mayoría, de hecho- (Tengo ganas de ti, Tadeo Jones, Grupo 7) que no se ajustan a esos códigos. De las diez películas españolas más taquilleras de 2012, ocho se rodaron en español, sólo Lo imposible y Luces Rojas lo hicieron en inglés. Y de las cuatro nominadas a Mejor Película en los Goya de este año, una es en inglés, otra en español, otra en francés y otra muda. La muletilla: «no parece española», que en general usamos para decir: «está bien rodada», es una ejemplar expresión de nuestros complejos e inseguridades.
¿Por qué el terror o el thriller son los géneros favoritos de este tipo de producciones?
Es difícil saberlo, puede tener que ver con la educación emocional y audiovisual de sus directores, formados como espectadores en la eclosión Amblin de los 80, como otros lo hicieron con la Nouvelle Vague francesa, o quizá simplemente sean los géneros que también triunfan ahora en el resto del mundo, y por tanto en casa. Quizá sea una moda pasajera. O quizá sólo una falsa percepción que la realidad desmiente: Lo imposible, la película española más taquillera del año y también de la Historia, no es un thriller ni una película de terror.
¿Cuál es tu opinión sobre la decisión de considerar las películas españolas rodadas en una lengua no oficial como películas europeas y no españolas a los efectos de las ayudas económicas?
Interesante en un país que se esfuerza por potenciar la educación bilingüe. Imagino que una película es española si se rueda en España y por españoles. O incluso fuera y por españoles, ¿o tal vez La reina de África es una película ugandesa-congoleña? Buried, por ejemplo, fue rodada al 100% en España con un equipo íntegramente español; no considerarla española sólo es posible desde una interpretación de la realidad particularmente creativa. Si un equipo español decide rodar una historia en Kioto, o en el centro de Madrid pero en una casa de inmigrantes japoneses, ¿la película será, pues, europea, o directamente debemos saltar a considerarla asiática? ¿Sólo la lengua permite que La línea del cielo, rodada por Colomo en Nueva York, sea española? En realidad, casi cualquier fórmula tiene un componente inevitable de arbitrariedad, y todos, en general, opinemos lo que opinemos, tendemos a actuar de buena fe buscando la mejor y más honesta interpretación posible de la realidad. Pero considerar que el cine español debe «parecer» español equivale a considerarlo un género en sí mismo. Y, por tanto, bajar su cielo y acercar, por decreto, su horizonte.

Letalberdi Dice:
Jueves 21 de febrero del 2013 a las 00:19 pm
Es difícil mostrar más sentido común y menos beligerancia ideológica. Entrevista para enmarcar. Y gran primer párrafo ;)
DeividLebrero Dice:
Sabado 23 de febrero del 2013 a las 00:28 pm
Excelente entrevista. Más claro agua. Salu2
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CARLOS MARZAL ('La arquitectura del aire'. Tusquets)