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Isabel Camblor

Isabel Camblor es licenciada en Filosofía y Letras y diplomada es Psicología. Ha colaborado con prensa y crítica literaria y ha publicado relatos y artículos en diversos medios desde 1998 .  Su primera novela, "Perdona el desorden" fue reconocida por el jurado del premio "Joven y Brillante", con "Mistela con Aristóteles" (Algaida, 2002) resultó finalista del IV premio Río Manzanares. Su tercera novela, "Maldita Cenicienta"(Algaida, 2005), ha sido traducida al alemán, el francés y el rumano. Su última novela, "Dios es una dama con moño", acaba de ser publicada en 2008 por la editorial Planeta.

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Inocencia

Publicación: 07/06/2012

Entre sus sábanas, mi niño.

-Ese templo encendido de pavesas gigantes-

No hay nadie escondido en las esquinas, nadie.

Duérmete, niño. Ni cadáveres ni epitafios

Solo tienes Tu cuerpo,

Solo hay majestad

Rey mago, BALTASAR.

Juguetes y cuevas donde guardarlos

Como Martha esconde el hueso, tú escondes todo en tu cueva, en tu hoyo.

Mira: los ángeles te ayudan a dormir,

Te coquetean los ángeles,

con sus alas de pajarito. Que te abanican.

Solo hay majestad

Mayor que el amor de Venus

La vigilia no es fatiga,

Solo el camino hacia el sueño es la vigilia.

No mueves los labios

Mueves el relámpago

No hay miradas huidizas ¿por qué habrías de huir?

Te prometo que serás eterno, niño,

Tú miras sin saber que serás eterno,

El labio se queda sin cuerpo

Sueñas con un lápiz verde.

Ahora eres invisible, niño

Pero vas dejando el rastro

Del privilegio de tu propiedad, de lo que es tuyo, solo tuyo. Ahora.

Qué fuerza la tuya,

Mi niño.

1 Comentario

Teddy B. Ear Dice:

Miércoles 20 de junio del 2012 a las 13:40 pm

Increíble la fuerza y el sentimiento contenido en este poema. El amor sigue siendo la auténtica fuerza motriz que mueve el mundo. Y el que se siente por un hijo, de los más sublimes.

Existe un sistema vistoso de la felicidad: las terrazas de café
CARLOS MARZAL ('La arquitectura del aire'. Tusquets)